Armando B. Ginés

El insoportable hedor del machismo cotidiano

El machismo zafio instalado en el éxito de Risto Mejide y Pablo Motos, las dos perlas recientes de la hombría renovada en España, solo es la punta del iceberg de una cultura bien asentada en el inconsciente colectivo, extremadamente difícil de erradicar de cuajo porque hunde sus raíces en una conducta atávica y tradicional que viene de muy lejos, formando un tejido subliminal en la inmensa mayoría: es la normalidad frente a la excepción de la igualdad y el respeto mutuo de género.

El sabor agridulce de la moción de censura

España es el país más corrupto de la Unión Europea, según diversas variables analizadas por Transparencia Internacional y otras agencias de la misma índole.

Traducido a román paladino los datos quieren significar que en nuestro país los políticos venales roban más y mejor a las arcas públicas, en connivencia con sus cómplices empresarios de turno. Ambos se necesitan.

España: la desigualdad en diez gritos desesperados

Aunque en el escaparate mediático solo se venda corrupción a mansalva, la realidad es más compleja y cruel. Veamos que se esconde tras las noticias sensacionales de políticos delincuentes, empresarios venales, jueces ultraconservadores, fiscales tibios y periodistas de postín a sueldo de las elites que conforman el orden establecido. Aquí van 10 puñetazos al rostro en forma de gritos al viento, tal vez del olvido inmediato entre la riada de noticias que se anulan unas a otras al instante de consumirlas en una ojeada de compromiso pasajero.

Las mujeres arregladas de Cristina Cifuentes

Las llamativas declaraciones (¿reaccionarias y machistas?) de la presidenta de la Comunidad de Madrid podrían ser suscritas pelo a pelo por los miembros de su propio partido, el PP, incluso más allá de la militancia conservadora, en los confines de los ultras católicos y fascistas de la derecha española y en la gran mayoría cultural presa de las más rancias tradiciones vernáculas.

Ordenar, señalar, contar: el lenguaje secuestrado

Una teoría muy extendida indica que el lenguaje humano nació en modo imperativo: haz esto. Un emisor investido de autoridad dictaba una orden que era cumplida a rajatabla por un receptor en posición subalterna. Desde luego que la teoría es discutible, pero sirve para dar cobertura ideológica a las sociedades jerarquizadas, donde una clase dominante atesora la capacidad de mandar, elaborar conceptos complejos, explotar el trabajo ajeno y determinar la estructura política, social y económica de las comunidades de convivencia.

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