Arturo Borges Álamo

La actualidad de Lenin y del PCE

Acaba de tener lugar el XX Congreso del PCE en el que se ha dado un paso importante de rectificación de la deriva oportunista y liquidadora impuesta por el grupo que encabezó Santiago Carrillo, volviendo a sus Estatutos la base ideológica marxista-leninista. Este sistema teórico surgió en la historia como un avance revolucionario en el conocimiento de la verdad sobre el mundo real: sobre la realidad natural, sobre la realidad económica y social, sobre la realidad histórica, sobre la realidad de la revolución y de su proceso.

Cataluña, ¿sabremos estar a la altura?

La Constitución del 78 configuró un régimen político autoritario, centralista, monárquico y netamente favorable al capitalismo. En el mismo no quedaron debidamente salvaguardados los derechos democráticos, puesto que pueden ser suspendidos mediante la declaración de estado de excepción; se le asigna al Ejército una misión interior, lo que legalizó su eventual intervención contra sectores populares; se negó rotundamente el derecho de autodeterminación y no fueron reconocidos derechos esenciales de la mujer como el derecho de abortar.

Sin comprender a fondo el papel de Santiago Carrillo no habrá verdadero PCE

Como comunista que tras muchos años veo una cierta luz de esperanza en el proceso de revisión autocrítica abierto en el marco del XX Congreso del PCE, me ha sorprendido la reciente opinión de Alberto Garzón sobre Santiago Carrillo, al que atribuye un "error de diagnóstico" sobre el momento político de la Transición, descartando con rotundidad lo que para mí y para muchísimos comunistas fue una labor de sistemático liquidacionismo consciente, tanto en lo ideológico como en lo político y orgánico. Y pruebas de ello hay de sobra.

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