Jorge Majfud

Cuando la historia se anuncia en una pequeña aldea

A finales de 2015, cuando el precandidato republicano Donald Trump dominaba las encuestas dentro de su partido, un amigo que vive en Buenos Aires me escribió entusiasmado con el posible triunfo del millonario. “Muchas cosas van a cambiar --dijo--, entre ellas las tonterías de lo políticamente correcto”. El desafío a lo políticamente correcto ha sido un ejercicio permanente en la academia (aunque no en la mayoría de los académicos) por décadas, sino por siglos. Eso no lo inventó Trump.

La narratura del capitalismo

¿Realmente le debemos la modernidad al capitalismo?

Una de las afirmaciones que los apologistas del capitalismo más repiten y menos se cuestiona es aquella que afirma que este ha sido el sistema que más riqueza y más progreso ha creado en la historia. Le debemos Internet, los aviones, YouTube, las computadoras desde la que escribimos y todo el adelanto médico y las libertades sociales e individuales que podemos encontrar hoy.

Los dueños del idioma español: el machismo al galope

El famoso escritor Arturo Pérez Reverte (con quien tengo la distinción de compartir cada domingo una página en el diario Milenio de México), en uno de sus recientes artículos titulado “La osadía de la ignorancia” nos reitera sus convicciones ideológicas, esta vez referidas al lenguaje. Reverte menciona la degeneración lingüística de incluir al género femenino en el exótico afán de equidad de las radicales feministas, como decir “diputados y diputadas” en lugar de “diputados” a secas.

Estados Unidos, del “efecto espectador” al “efecto teleprompter”

  El 10 de diciembre de 2016 CNN publicó un artículo titulado “Where's the outrage over Russia’s hack of the US election?” (“¿Dónde está la indignación por el ataque informático a las elecciones de Estados Unidos por parte de Rusia?”) donde básicamente resumía el escaso efecto social de un hecho inadmisible desde muchos puntos de vista.

Estados Unidos, del “efecto espectador” al “efecto teleprompter”

El 10 de diciembre de 2016 CNN publicó un artículo titulado “Where's the outrage over Russia’s hack of the US election?” (“¿Dónde está la indignación por el ataque informático a las elecciones de Estados Unidos por parte de Rusia?”) donde básicamente resumía el escaso efecto social de un hecho inadmisible desde muchos puntos de vista.

 

Los años Trump por venir

La idea de que el futuro está hacia adelante es una construcción imaginaria, como casi todo, y procede de la acción de caminar. Pueblos más contemplativos consideraban que el tiempo fluía desde nuestras espaldas, razón por la cual sólo el pasado se puede ver, no el futuro. Por el pasado juzgamos lo que puede estar por pasar, pero con frecuencia vemos aparecer dragones, unicornios y todo tipo de seres y hechos inesperados.

​T​rump: la reacción violenta de un siglo moribundo

Más de diez años atrás mis estudiantes de la Universidad de Georgia solían escandalizarse en masa cuando escuchaban la sola mención sobre el matrimonio igualitario o la legalización de la marihuana. Yo solía recordarles que, de igual forma, sus abuelos se escandalizaban con la sola idea de la píldora anticonceptiva o el matrimonio interracial. De ahí pasaban a la discusión política entre demócratas y republicanos.

Cuando la verdad de la guerra se filtra en nuestro mundo de ilusiones

Umberto Eco, en alguna página de La definizione dell’arte (1968), decía que un objeto cualquiera que encontramos en la calle se resignifica al ser puesto en un museo. Su valor, artístico y semiótico, radica en la descontextualización. Algo similar habían entendido los formalistas rusos cuando a principios del siglo pasado analizaron la importancia de la (¿cómo decirlo?) agramaticalidad de un verso para arrastrar la atención del lector en la palabra imprevista, inusual.

Cuando la verdad de la guerra se filtra en nuestro mundo de ilusiones

Umberto Eco, en alguna página de La definizione dell’arte (1968), decía que un objeto cualquiera que encontramos en la calle se resignifica al ser puesto en un museo. Su valor, artístico y semiótico, radica en la descontextualización. Algo similar habían entendido los formalistas rusos cuando a principios del siglo pasado analizaron la importancia de la (¿cómo decirlo?) agramaticalidad de un verso para arrastrar la atención del lector en la palabra imprevista, inusual.

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