Paco Campos

El lado no humano de la vida

Hay instancias de las que el ser humano se sirve a conveniencia y que le reportan cierta complacencia acomodaticia. Son respectos con los que establece relación privilegiada -dice Rorty en Pragmatismo, una versión- y con los que se familiariza o absorbe cultural y tradicionalmente por vía  paterno-filial y transmite posteriormente a su progenie en ese fenómeno inconcreto llamado 'educación'. Todo esa masa se posa y reside en el  subconsciente individual y colectivo.

Cultura democrática

La democracia sin matices hemos de asumirla como una cuestión práctica, no a manera de principios abstractos o como simple recuento cuantitativo. Hace tiempo que los ideales democráticos pasaron a ser formas de experiencia tendentes a la felicidad de los hombres. Nada puede hacernos felices o tener una vida satisfactoria si no convertimos nuestras creencias, sentimientos y acciones en verdaderas relaciones con más rango social que individual; cuando, por ejemplo, un ‘nosotros’ desplaza a un yo, tú, él.

Cultura democrática

La democracia sin matices hemos de asumirla como una cuestión práctica, no a manera de principios abstractos o como simple recuento cuantitativo. Hace tiempo que los ideales democráticos pasaron a ser formas de experiencia tendentes a la felicidad de los hombres. Nada puede hacernos felices o tener una vida satisfactoria si no convertimos nuestras creencias, sentimientos y acciones en verdaderas relaciones con más rango social que individual; cuando, por ejemplo, un ‘nosotros’ desplaza a un yo, tú, él.

¿Qué es esto de una democracia autoritaria?

Vivimos ya unos meses demasiado estresantes, dislocados, en los que se apela a una definición de la democracia; una aclaración simple en la que poder hacer válidas nuestras expectativas. Desgraciadamente chocan argumentos basados en los principios ejemplares y en los derechos elementales: los primeros son por sí solos indiscernibles, los segundos son tan simples que cuestionarlos supondría la pérdida del sentido común. He aquí que se confrontan en un pañuelo la tradición del racionalismo ilustrado con la moderna evolución del pensamiento pragmatista.

La seguridad de lo que no cambia

El ideal del pensamiento griego clásico que identifica la perfección con la quietud o ausencia de cambio ha permanecido hasta nuestros días, sobre todo a la hora de referirnos a la naturaleza humana: no cabe duda que la contemplación supera a la acción en el código de mando de las religiones monoteístas, y que la certeza tiene un rango mayor de aceptabilidad que la imaginación. Dewey destapó la incoherencia de la dicotomía y se lanzó por el camino de la esperanza a potenciar la supremacía del hombre, tal y como Rorty sostiene en Ética sin obligaciones universales (1996).

¿Qué es esto de una democracia autoritaria?

Vivimos ya unos meses demasiado estresantes, dislocados, en los que se apela a una definición de la democracia; una aclaración simple en la que poder hacer válidas nuestras expectativas. Desgraciadamente chocan argumentos basados en los principios ejemplares y en los derechos elementales: los primeros son por sí solos indiscernibles, los segundos son tan simples que cuestionarlos supondría la pérdida del sentido común. He aquí que se confrontan en un pañuelo la tradición del racionalismo ilustrado con la moderna evolución del pensamiento pragmatista.

La seguridad de lo que no cambia

El ideal del pensamiento griego clásico que identifica la perfección con la quietud o ausencia de cambio ha permanecido hasta nuestros días, sobre todo a la hora de referirnos a la naturaleza humana: no cabe duda que la contemplación supera a la acción en el código de mando de las religiones monoteístas, y que la certeza tiene un rango mayor de aceptabilidad que la imaginación. Dewey destapó la incoherencia de la dicotomía y se lanzó por el camino de la esperanza a potenciar la supremacía del hombre, tal y como Rorty sostiene en Ética sin obligaciones universales (1996).

Mejor la verdad en lenguaje vernáculo

El lenguaje vernáculo es mucho más posibilista y actitudinal que el lógico, y mucho más que el metafísico, si es que de la verdad se trata, porque la queramos determinar para poder acomodarnos con ella y hacerla mucho más intercambiable en la conversación filosófica, una vez que nos dé por ahí, por conversar con la gente. ¡Ay!, la vieja polémica de mediados del XX, cuando Wittgenstein dijo que el significado de las palabras es su uso en el lenguaje. Russell se enfadó una barbaridad, dicen que montó en cólera porque su mejor discípulo había traicionado los cánones de la lógica.

La verdad es lo que funciona

Si la verdad no es representacional, ni es una consecuencia de la relación de lenguaje con los hechos, porque ambas consideraciones hacen de la verdad un concepto epistémico (Davidson Estructura y contenido de la verdad , 1990), entonces la verdad estará formando parte de una práctica social determinada, porque es notorio que nuestras creencias y deseos se confirman y cumplen a la vista de todos, y eso significa que hay una actitud por parte de los sujetos que hace posible que la vida, tanto científica como cotidiana no cese y, precisamente por eso, concatene proposiciones verdaderas, esto

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