Paco Campos

Pluralismo e imparcialidad

La justicia de las democracias liberales está marcada por la pluralidad, y por eso cabe reflexionar desde la filosofía para que la justicia sea útil a los ciudadanos. Porque ya no es la antigua verdad del filósofo sacralizado la que está en juego (quedó olvidada en el túnel del tiempo) sino pequeñas precisiones que conforman matices suficientes como para ser materia de acuerdos entre opuestos. Y no la visión ciega de la justicia como principio absoluto desgajado de la verdad democrática, es decir, de la verdad política de las sociedades liberales.

¿Es lo moderno lo nuevo?

Siempre hemos creído que sí, pero hay una versión distinta de lo moderno que lo relaciona con lo clásico. Visto así, lo clásico no tiene por qué se antiguo, sino lo que tiene capacidad de actualizarse para perpetuar en el tiempo. Habermas, filósofo defensor de la modernidad como factor cultural y no sólo estético, considera que la versión que equipara lo clásico y lo moderno no tiene por qué apelar al tiempo histórico.

Cuidar la libertad

Rorty en Cuidar la libertad (1982-2001) defiende la democracia liberándola de la influencia de la filosofía. Ésta es una constante en su última obra, que enfoca la política en el plano de la práctica cotidiana, y alejada de los grandes mitos filosóficos occidentales, cargando, sobre todo, contra los sistemas racionalistas, especialmente contra Kant.

Con Vattimo pensamos mejor

Da gusto adentrarse, si es releyendo mucho mejor, en las páginas de Gianni Vattimo (1936): a veces parecen de filosofía poética (¿); sobre todo cuando describe el fin de algo grande que agoniza. Tanto es así que le cuesta trabajo anunciar con plenitud lo nuevo. Esto lo debe a la pietas -amor que se profesa a lo viviente y a sus huellas. Y le pasa de manera angustiosa en un texto de difícil cronología, aunque anterior a 1984, Posmodernidad y fin de la historia.

Dignidad, justícia y cía

La dignidad es una condición humana porque el ser humano necesita limitar su vida ante las fuerzas naturales (Rorty), las cuales son factores inseparables del resto de los animales y las plantas. Por tanto, la dignidad responde a una necesidad diferenciadora, y puede ser considerada como adscribible al hombre, no como ser individual sino comunitario. Al no ser entendida así se convierte en un factor esencial que va desde la racionalidad a la moralidad.

Dignidad, Justicia y Cía

La dignidad es una condición humana porque el ser humano necesita limitar su vida ante las fuerzas naturales (Rorty), las cuales son factores inseparables del resto de los animales y las plantas. Por tanto, la dignidad responde a una necesidad diferenciadora, y puede ser considerada como adscribible al hombre, no como ser individual sino comunitario. Al no ser entendida así se convierte en un factor esencial que va desde la racionalidad a la moralidad.

Democracia sin más

Sin más, desligada de la filosofía y la política de partidos. Democracia, como la pinta Rorty en numerosos textos, quizá el que más, en el de ¿Esperanza o conocimiento? (1994). Esta posición está vinculada al pragmatismo, más como actitud que como fuente filosófica; posición de equilibrio difícil ésta porque enseguida aflora también el vínculo con el liberalismo. Pragmatismo y liberalismo no son coimplicantes necesariamente, como si de una coimplicación lógica se tratara, sino más bien acepciones que acompañan al sentido de la democracia, desde el punto de vista práctico.

Democracia y autoritarismo

“Los tiempos cambian, amigo mío”, podría decir cualquier intelectual de nuestro tiempo. Pero no es así. Actualmente se da por supuesto el anhelo decimonónico de poder desarrollar con el voto nuestras vidas cotidianas. Parece ser que se ha culminado una etapa que es imposible mejorar ->la democracia es el poder por el pueblo, y ya está. Pasa el tiempo, ha pasado un siglo y pico y no parece que así sea.

Favorecer la libertad

Cuando leí una serie de entrevistas a Richard Rorty tituladas Cuidar la Libertad, no supe enjuiciar demasiado bien las pretensiones del norteamericano. Hace de esto el tiempo necesario como para cambiar de dirección, cosa que no he parado de hacer desde el 2013. Me importa un bledo lo que pensaba antes, y me importa poco porque aquello no aleaba -> desde el ’68 no alteraba para nada mis convicciones.

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