Paco Campos

Por qué la filosofía desconcierta

Al menos produce expectación, pero sobre todo tiende en el expectante a resolver líos de comprensión o interpretación entre humanos. Por encima, previo a todo lo anterior, la filosofía produce en el hombre un anhelo consistente en quedar instalado en la convicción, en el territorio de la plenitud y en el rigor intelectual, ese que lleva consigo la suficiencia e incluso la felicidad, como si de un  Sócrates, Platón o Aristóteles se tratara. Ese es el ideal kantiano que todavía emblandece conciencias tan especiales como las del mismísimo Habermas.

Ser solidario no es una contemplación

No es fácil ser solidario. Sí de boquilla, pero poco más. La palabra es imprecisa, a no ser que conceptos tales como ‘nosotros’ y ‘ellos’ sean equivalentes, tengan el mismo valor -sin precisar para qué o en tanto a qué. La solidaridad de la ONU es obligatoriedad sin voluntariedad. Pasa igual con el cristianismo que iguala al género humano en una especie universalismo donde Hitler y Franco, Ana Frank y García Lorca son criaturas de Dios sin incompatibilidades entre sí.

Tendemos a lo correcto

La secularización, el ir con los tiempos, es clave para el progreso, de lo contrario estaríamos anclados en la teocracia, tal y como sucede en países de tradición milenarista -concepción cristiana también aplicable a otras culturas como la árabe o india, por decir algo. Lo interesante ahora es saber si hubiera compatibilidades ->los integracionistas dicen que sí, los demás suelen separar las culturas de las estructuras. Con su pan se coman ambos… el coco da mucho de sí, compañero.

Auge de la intransigencia

La democratización de Europa se enfrenta hoy al antagonismo resultante de la intransigencia, intolerancia y autoritarismo surgido por la ya conocida contradicción entre la base material y la ideología, entre ciudadanos proletarizados y a su vez ilustrados -> la correspondencia entre ambos dominios provoca un fenómeno irracional por la pervivencia y autodefensa.

Contingencia

Cuántas veces he oído la importancia que tiene distinguir entre lo necesario y lo contingente, entre lo que se basa en principios de racionalidad, moralidad y verdad, y lo que es producto de los accidentes de las cosas y, por tanto, es irrelevante porque no permanece en el tiempo, no sirve para norma de conducta o cambia de criterio según la circunstancia.

Narrativas naturalistas

Todos sabemos lo que el neopragmatismo norteamericano actual le debe a Wittgenstein en lo concerniente al tratamiento positivo del lenguaje, esto es, en lo que sirve para resolver dificultades y promover entendimientos… tan útiles en la política democrática que practicamos en el Atlántico Norte, hasta el punto de rezumar posibilidades de aplicación en cualquiera de las noticias diarias, y mucho más en los debates y comparecencias parlamentarias, tan pobres en nuestro caso español, que achaco a no de identificar ‘política’ y ‘democracia’.

Los nuevos tiempos, cada vez más cerca

Una de mis últimas clases estuvo dedicada a cómo contribuir a un tiempo nuevo en el que predominara la tolerancia y la solidaridad como marchamo de una sociedad democrática y liberal. Veo cómo generaciones o grupos de jóvenes mantienen un enfoque muy diferente al tradicional para comprender el designio del mundo de la vida, que no es otro que el que nos depara el día a día con todas las vicisitudes que concurren de manera indeterminada e impredecible. Basta abrir un diario para mascar el horror de nuestros congéneres.

Cada vez más finitistas

Rorty en los Escritos filosóficos 4 (2007) preconiza para el hombre una actitud orientada al sentido común del alejamiento de la infinitud. Que la filosofía ya no es principio de algo, sino que nos sirve para una vida horizontal, que no mira, dice, a lo alto en busca de un marco en el que asomarnos buscando abismos inefables. Somos  individuos que al morir sólo nos descomponemos.

Mi última aportación

Se trata de la última contribución a un blog que inicié hace cinco años sobre el pragmatismo de la regla (camposfilosoficos.blogspot.com/).

Ayer pensé sobre la conveniencia de un punto filosófico a añadir a todo este barrunto político de final incierto, al que el pragmatismo filosófico debe acudir para despejar nocivos presagios y para hacer notar la fuerza de la práctica sobre la especulación, de la experiencia sobre el quietismo, del activismo sobre el negacionismo. En cierto modo todo puede obedecer a la confrontación, que aparece y desaparece, entre creacionismo y evolución.

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