Paco Campos

Una democracia insustituible y estrafalaria

Martin Heidegger (1889-1976) define la metafísica como la historia del ser. Pero no como historiografía sino como la historia epocal. Cada época ha sido una expresión metafísica determinada y, por tanto, de nada vale decir que la metafísica ha sido superada porque la superación (Verwindung) lleva consigo recuperación-revisión-convalecencia-distorsión, lo que le hace ser una característica de la metafísica y, por eso, no puede ser superada ni por el discurso de la posmodernidad ni por la crítica a los grandes relatos y, con ella, al fin de la historia.

Filosofía de la contingencia

¡Qué difícil obtener resultados prácticos desde una filosofía ajena al tiempo, una filosofía sujeta al miedo a la verdad o lejana a la imperfección que a toda costa hay que evitar! Parece más útil ir tanteando los elementos y resortes que acompañan a objetivos requeridos por los grupos humanos, que ir creando lenguajes ejemplares sin ninguna repercusión directa en la vida de los hombres, tal y como la tradición racionalista europea de la filosofía nos ha ido ilustrando dentro de la academia y luego, en el mundo de la vida, ejemplarizando como únicos e insustituibles.

Filosofía de la contingencia

¡Qué difícil obtener resultados prácticos desde una filosofía ajena al tiempo, una filosofía sujeta al miedo a la verdad o lejana a la imperfección que a toda costa hay que evitar! Parece más útil ir tanteando los elementos y resortes que acompañan a objetivos requeridos por los grupos humanos, que ir creando lenguajes ejemplares sin ninguna repercusión directa en la vida de los hombres, tal y como la tradición racionalista europea de la filosofía nos ha ido ilustrando dentro de la academia y luego, en el mundo de la vida, ejemplarizando como únicos e insustituibles.

Tolerancia, educación y solidaridad

En la etapa de más creatividad y originalidad de su vida filosófica, años noventa, Rorty escribe un texto sin desperdicio, ‘Filosofía y futuro’ (1995). Se resalta allí el papel del filósofo, que no es otro que el de estar al servicio de la democracia. Critica allí también aquel carácter analítico de la filosofía, por quedar fuera de los cruciales intereses y prioridades de los humanos que integramos la cultura de las sociedades liberales, esto es, el ámbito que podemos considerar, desde la geografía descriptiva, llamándolo ‘atlántico norte’.

¿Acordar sin concordar?

Llegamos a acuerdos muchas veces durante nuestra vida. Unos más importantes que otros, pero todos se resuelven en base a la concordancia. Claro que concordar es difícil de manejar, es un episodio que casi todo el mundo cree entender, pero pocos saben esclarecer. Viene a ser semejante a lo que decía Agustín de Hipona en Confesiones -> qué es el tiempo: si me lo preguntas lo sé; si tengo que explicártelo, no. Realmente aquí no se trata de explicar nada, sólo con entender, con poder seguir, es suficiente.

Concordamos en los resultados

Sigo empeñado en determinar cómo llegamos a acuerdos durante nuestra vida. Acuerdos que van desde decidir a qué cine ir hasta qué President nombrar. Y aunque parezca que hay una diferencia, no hay tal si realmente perseguimos resultados satisfactorios entre nosotros -desde pares simples en adelante. Fue Wittgenstein el que, como en muchas otras cosas, me abrió los ojos. Lo vi claro enseguida -> podemos equivocarnos al creer que entendemos una pregunta: pregunta Wittgenstein. Claro que sí. ¿Esto significa dar la espalda a todo tipo de lógica?. Claro que no.

La primacía de un lenguaje común

Quiero partir de una consideración de Jürgen Habermas sobre el giro pragmático cuando dice que ‘hay un desplazamiento de la razón desde la conciencia individual del sujeto cognoscente hacia el lenguaje como medio por el cual los sujetos actuantes se comunican entre sí…’ -> (“El giro pragmático de Richard Rorty”,  Massachusetts, 2000). Se pasa de la sanción individual de un sujeto a las prácticas justificativas de una comunidad lingüística, dice Habermas.

La primacía de un lenguaje común

Quiero partir de una consideración de Jürgen Habermas sobre el giro pragmático cuando dice que ‘hay un desplazamiento de la razón desde la conciencia individual del sujeto cognoscente hacia el lenguaje como medio por el cual los sujetos actuantes se comunican entre sí…’ -> (“El giro pragmático de Richard Rorty”,  Massachusetts, 2000). Se pasa de la sanción individual de un sujeto a las prácticas justificativas de una comunidad lingüística, dice Habermas.

Sonidos y señales

Leyendo ‘Pragmatismo y Romanticismo’ (Universidad de Virginia, 2005) de Richard Rorty, me llamó poderosamente la atención el que afirmara que la imaginación es la fuente del lenguaje. Antes de esta afirmación de Rorty tenía poco interés por la imaginación, menos todavía cuando la concebía como una facultad destinada a  configurar imágenes mentales, tal y como la gente cree.

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