Paco Campos

Qué tiene de autoridad intrínseca la ley moral

La sociedad política autoritaria cree que hay obligaciones universales. Cree en principios. Estos principios están fuera de todo tiempo y lugar, y no pueden ser medidos a capricho de las gentes, porque o bien son mandatos de Dios, o bien son tan naturales como los humanos, y por ende no hay por qué justificarlos. En Bilbao a un matador de toros que despreció las banderillas adornadas con los colores de la ikurriña, y sacó de su esportón otras con colores de la bandera española, dijo que lo hizo porque sus principios le impedían aceptar otros colores, dado que, ante todo era español.

Superar la tradición racionalista

Porque comprobamos empíricamente y a diario que se repiten constantemente los conflictos de intereses; caemos y volvemos a caer en contradicciones a las que ni hacemos caso, contradicciones que viven con nosotros, que forman parte de nosotros por mor de la geografía -el mundo de las pateras y sus ocupantes. Pero seguimos reproduciendo la cultura occidentalista por considerarla mejor, y no alcanzamos a intercambiar creencias y deseos.

Pluralismo e imparcialidad

La justicia de las democracias liberales está marcada por la pluralidad, y por eso cabe reflexionar desde la filosofía para que la justicia sea útil a los ciudadanos. Porque ya no es la antigua verdad del filósofo sacralizado la que está en juego (quedó olvidada en el túnel del tiempo) sino pequeñas precisiones que conforman matices suficientes como para ser materia de acuerdos entre opuestos. Y no la visión ciega de la justicia como principio absoluto desgajado de la verdad democrática, es decir, de la verdad política de las sociedades liberales.

¿Es lo moderno lo nuevo?

Siempre hemos creído que sí, pero hay una versión distinta de lo moderno que lo relaciona con lo clásico. Visto así, lo clásico no tiene por qué se antiguo, sino lo que tiene capacidad de actualizarse para perpetuar en el tiempo. Habermas, filósofo defensor de la modernidad como factor cultural y no sólo estético, considera que la versión que equipara lo clásico y lo moderno no tiene por qué apelar al tiempo histórico.

Cuidar la libertad

Rorty en Cuidar la libertad (1982-2001) defiende la democracia liberándola de la influencia de la filosofía. Ésta es una constante en su última obra, que enfoca la política en el plano de la práctica cotidiana, y alejada de los grandes mitos filosóficos occidentales, cargando, sobre todo, contra los sistemas racionalistas, especialmente contra Kant.

Con Vattimo pensamos mejor

Da gusto adentrarse, si es releyendo mucho mejor, en las páginas de Gianni Vattimo (1936): a veces parecen de filosofía poética (¿); sobre todo cuando describe el fin de algo grande que agoniza. Tanto es así que le cuesta trabajo anunciar con plenitud lo nuevo. Esto lo debe a la pietas -amor que se profesa a lo viviente y a sus huellas. Y le pasa de manera angustiosa en un texto de difícil cronología, aunque anterior a 1984, Posmodernidad y fin de la historia.

Dignidad, justícia y cía

La dignidad es una condición humana porque el ser humano necesita limitar su vida ante las fuerzas naturales (Rorty), las cuales son factores inseparables del resto de los animales y las plantas. Por tanto, la dignidad responde a una necesidad diferenciadora, y puede ser considerada como adscribible al hombre, no como ser individual sino comunitario. Al no ser entendida así se convierte en un factor esencial que va desde la racionalidad a la moralidad.

Dignidad, Justicia y Cía

La dignidad es una condición humana porque el ser humano necesita limitar su vida ante las fuerzas naturales (Rorty), las cuales son factores inseparables del resto de los animales y las plantas. Por tanto, la dignidad responde a una necesidad diferenciadora, y puede ser considerada como adscribible al hombre, no como ser individual sino comunitario. Al no ser entendida así se convierte en un factor esencial que va desde la racionalidad a la moralidad.

Páginas

Suscribirse a Paco Campos