¿Un hombre feminista?

Artículo escrito para la revista “Hacia el 7N(1), publicada por Podemos Fuenlabrada, con motivo de la “Marcha estatal contra las violencias machistas(2).

Una de las enseñanzas más importantes que nos dio el siglo XX es que el capitalismo no es sólo un sistema económico, sino que también es todo un sistema cultural y de valores que se adapta, que se mantiene porque también está dentro de cada persona que lo vive. Con eso, aparece como una evidencia ante nuestros ojos que, para el cambio, no es suficiente con tener el gobierno, sino que hace falta un pueblo consciente que empuje y obligue a realizar ese cambio. Una parte se traduce en que, sobre todo quienes nos dejamos horas en militar para hacerlo posible, debemos ser un reflejo de ese cambio. Un ejemplo: si apostamos por la educación pública, no deberíamos llevar a nuestros hijos y nuestras hijas a la educación privada.

Está muy lejos de ser cierto aquello de que la revolución es un instante. El cambio no viene mediante un decreto, no viene con la toma del Palacio de Invierno. Viene después y por eso las condiciones culturales y morales que nos rodean hacen que esto sea lento, algo del día a día, y algo en lo que la gente debe jugar el papel clave.

La igualdad es una parte fundamental de ese cambio. Y en la lucha por la igualdad sucede lo mismo. Podríamos hacer una asociación de ideas para tenerlo claro. Si el capitalismo es el sistema perverso donde nuestra vida está en venta, el patriarcado (que, además, es anterior al capitalismo y, por tanto, está aún más implantado como sistema de valores) es el sistema que no las deja vivir; si desarrollamos una vida consumista al vivir en un sistema como el capitalismo, también desarrollamos el machismo en nuestras relaciones personales como parte de la sociedad patriarcal que somos. Conviene tener esto claro porque lo que nos parece evidente para una cosa no siempre nos lo parece cuando se trata de hablar de la igualdad.

Cuando nos paramos a analizar el porqué de tanta desigualdad, los hombres que participamos en organizaciones o espacios que se reclaman feministas siempre solemos caer en el error de creer que estamos libres de machismo. Como el primer paso es reconocerlo, lo primero que debemos interiorizar y tener claro es que todos los hombres desarrollamos conductas machistas. Todos, sin excepción. Y esto es algo que debemos asumir como algo normal igual que asumimos con normalidad que el capitalismo está dentro de cada persona por el simple hecho de vivirlo en su día a día.

Pero no por asumirlo como algo normal significa que no sea importante, porque “la igualdad” tampoco llegará mediante decreto. Y desde luego se antoja imposible que venga sin que los hombres asumamos que somos los privilegiados de este mundo machista y nos pongamos la tarea diaria de quitarnos los privilegios. Esa es nuestra tarea en esta lucha de la que no somos protagonistas ni vanguardia. Un buen paso sería escuchar cuando nos indican que nuestra actitud está siendo machista. El siguiente paso es cambiar actitudes y alejarnos de los roles que se nos asignan por defecto. Suena difícil y lo cierto es que tiene su dificultad, pero también se traduce en actitudes concretas del día a día que no requieren grandes actos ni grandes palabras, sólo un poquito de voluntad.

Uno que escribe lo intenta llevar ya como un modo de vida. Seguramente muchos al leer el artículo pensarán “es que tú eres feminista”. Bueno, yo lo intento.

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(1) Revista “Hacia el 7N” https://drive.google.com/file/d/0B98G10tpB8wlSThCV0F6TTVKT3c/view

(2) Marcha estatal contra las violencias machistas http://marcha7nmadrid.org/

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