El Aita Mari inicia su misión 19 rumbo al Mediterráneo Central para seguir defendiendo los derechos humanos en el mar
- Tras dos meses de mantenimiento, formación y puertas abiertas en Euskadi, el buque de Salvamento Marítimo Humanitario regresa a una de las fronteras más letales del mundo en un contexto de creciente criminalización del rescate civil y endurecimiento de las políticas migratorias europeas.

El buque Aita Mari, de la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), ha zarpado desde el puerto de Santurtzi para iniciar su misión número 19 en el Mediterráneo Central donde muchas personas continúan arriesgando su vida intentando alcanzar un lugar seguro siendo una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.
La salida de esta nueva misión llega después de casi dos meses de intenso trabajo en Euskadi. Durante este tiempo, el Aita Mari ha recalado en los puertos de Bilbao, Portugalete, Bermeo, Pasaia y Santurtzi, donde se han llevado a cabo tareas de mantenimiento, revisiones técnicas, mejoras del buque, formación de la tripulación y preparación del material de rescate. Paralelamente, las jornadas de puertas abiertas celebradas en cada puerto como las jornadas “Desplazamientos forzados y derechos humanos” celebradas en Donostia han permitido que cientos de personas conocieran de cerca el barco y la labor que desarrolla Salvamento Marítimo Humanitario en el Mediterráneo.
En los días previos a la salida, la tripulación ha realizado las últimas maniobras, simulacros y comprobaciones de seguridad para garantizar que el buque afronte esta nueva misión con las máximas garantías operativas.
La misión 19 comienza en un momento especialmente complejo para las organizaciones civiles de rescate. La aplicación progresiva del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo consolida un modelo que, según numerosas organizaciones de derechos humanos, prioriza el refuerzo del control fronterizo, agiliza los procedimientos en frontera y profundiza en la externalización de la gestión migratoria hacia terceros países. Estas políticas aumentan el riesgo de que miles de personas queden atrapadas en situaciones de vulnerabilidad o sean devueltas a lugares donde sus derechos fundamentales no están garantizados.
Al mismo tiempo, las organizaciones humanitarias que operan en el Mediterráneo continúan enfrentándose a un contexto cada vez más restrictivo. En los últimos años, los barcos civiles de rescate han sufrido inmovilizaciones administrativas, inspecciones prolongadas, restricciones operativas y otras medidas que dificultan su actividad y reducen su capacidad para prestar asistencia en una de las rutas marítimas más mortíferas del mundo.
Desde Salvamento Marítimo Humanitario recuerdan que el derecho internacional marítimo establece la obligación de auxiliar a cualquier persona que se encuentre en peligro en el mar y garantizar su desembarco en un puerto seguro. Asimismo, insisten en que el derecho a solicitar protección internacional y el respeto a los derechos humanos deben prevalecer sobre cualquier política de control migratorio.
Desde su primera misión, el Aita Mari no solo ha trabajado para proteger la vida de quienes se encuentran en peligro en el Mediterráneo, sino también para documentar y dar testimonio de lo que ocurre en la frontera sur de Europa. La presencia de embarcaciones civiles de rescate continúa siendo fundamental para garantizar que las vidas humanas y el respeto al derecho internacional permanezcan en el centro de la respuesta humanitaria.
Sin embargo, mantener un barco humanitario operativo supone un enorme reto económico. Cada misión implica meses de preparación, mantenimiento, combustible, reparaciones, equipos de rescate, material sanitario y el trabajo coordinado de decenas de personas voluntarias. A ello se suma un contexto político y administrativo cada vez más complejo para las organizaciones que desarrollan labores de búsqueda y rescate en el Mediterráneo.
Por ello, el apoyo de la sociedad civil es hoy más necesario que nunca. Salvamento Marítimo Humanitario hace un llamamiento a todas las personas que comparten la defensa de la vida y los derechos humanos para que colaboren con el proyecto. Es posible hacerlo haciéndose socio o socia, realizando una donación a través de la página web de la organización o adquiriendo productos de la nueva colección de merchandising solidario. Cada aportación contribuye directamente a mantener el Aita Mari operativo y a que pueda seguir regresando al Mediterráneo misión tras misión.
Porque mientras haya personas obligadas a jugarse la vida en la mar para buscar protección o un futuro digno, seguirá siendo necesaria la presencia de barcos civiles de rescate. Y mientras existan obstáculos que dificulten esta labor humanitaria, el compromiso de la ciudadanía será la fuerza que permita al Aita Mari continuar navegando en defensa de la vida y de los derechos humanos.
Relacionado
Información en la que puede confiar:
Reuters, la división de noticias y medios de comunicación de Thomson Reuters, es el mayor proveedor de noticias multimedia del mundo, con un alcance diario de miles de millones de personas en todo el mundo. Suscríbase a nuestro boletín informativo diario gratuito: thomson@reutersmarkets.com
