André Abeledo Fernández •  Opinión •  01/04/2025

Conciliación familiar, inversión en justicia social y no en armas, es la receta para una sociedad sana

Somos conscientes de la baja natalidad y del envejecimiento de la población en el Estado español es un problema grave y real y buscar soluciones debería ser una prioridad.

Pero la realidad es que se habla mucho de la conciliación familiar, de los derechos del menor, de incentivar el nacimientos de niños, pero se hace muy poco, y la mayoría de las medidas quedan en la práctica en papel mojado, en el Estado español la conciliación familiar no existe, las ayudas a las familias son insuficientes, los salarios no permiten a los jóvenes independizarse y aún menos plantearse formar una familia.

Los distintos gobiernos se llenan la boca con la palabra conciliación, pero la clase trabajadora vive en la realidad, no sobre el papel mojado de las teorías sin medidas efectivas. Como delegado de personal de la Sección Sindical de la CIG en Mercadona, formo parte del grupo de trabajadoras y trabajadores que venimos denunciando el horario laboral flexible, que es otro atentado contra la conciliación familiar. Hablamos de los turnos de trabajo que varían a conveniencia de la empresa y imposibilitan la conciliación de la vida personal con la laboral a todos los niveles.

El derecho a tener una reducción de jornada por conciliación familiar fue convertido en papel mojado por la acción y por la inacción de los distintos gobiernos. En el caso de Mercadona entendemos muy grave la existencia de parrillas horarias firmadas con los sindicatos amigos de la empresa. Unas parrillas horarias que priorizan sin disimulo las necesidades de las tiendas por encima de las necesidades del menor o de la persona dependiente que necesite los cuidados. La existencia de estas parrillas horarias es en si mismo una vergüenza, y en la práctica significa de hecho atentar contra la base del derecho a la conciliación y de su utilidad.

Además de la coletilla que permite la revisión de los horarios de reducción de jornada periódicamente, que viene siendo cuando le interesa a la empresa. Cosas como por ejemplo «puedes venir en este horario o hacer más horas, etc» que son de una voluntariedad relativa. 

Cuando estamos hablando de una reducción de jornada para cuidado de los hijos o de un familiar que necesita cuidados, el cambio de horario debería ser siempre solicitado por el trabajador y no «sugerido» por la empresa. 

También en Mercadona a pesar de los multimillonarios beneficios la conciliación familiar solo esta en el papel, un papel mojado. El trabajador tiene que adaptarse a las necesidades de la tienda, dejando las necesidades del menor a un lado, e haciendo de esta medida un sin sentido.

Los sindicatos de Mercadona CCOO-UGT entienden que siempre toca que cedan los trabajadores, pero ceden por miedo, viéndose en la obligación de modificar horarios afectando también a la vida de sus parejas, o del resto de la familia. Tanto vender desde las instituciones la necesidad de tener unos horarios que permitan conciliar, para hacer luego todo lo contrario y acordar horarios que son un paso atrás más que evidente.

Mercadona vende el éxito de librar 2 días a la semana a base de hacer más horas los 5 días de trabajo, algo que es positivo, pero a costa de ceder en todo lo demás, de no tener un horario fijo, pues está flexibilidad horaria es un paso atrás a la hora de organizarnos, de tener una vida, cada mes un nuevo horario, cada día un horario diferente,¿Cómo puede vender un sindicato esto como un avance?.

Mercadona dice ser una empresa modélica, mientras da pasos atrás para los trabajadores en derechos fundamentales, desde las famosas parrillas horarias para poder solicitar una reducción de jornada por conciliación familiar de Mercadona, que son un esperpento firmado por los sindicatos llamados «mayoritarios». Hasta el hecho de que en Mercadona tenemos el horario anual más amplio del sector.

Además de temas como la dudosa voluntariedad de trabajar los festivos, la actitud antisindical con todo sindicato que pretenda ejercer realmente como representante de las trabajadoras y trabajadores de Mercadona. Y muchos otros temas que desde la Sección Sindical de la CIG venimos denunciando

Son problemas que necesitan urgentemente de medidas reales de obligado cumplimiento para las empresas en conciliación, vivienda asequible, y ayudas por hijo hasta que alcancen la mayoría de edad, y que cuando estos niños sean adultos tengan la posibilidad de acceder a un mercado laboral con salarios suficientes, condiciones dignas, y una estabilidad y seguridad en el empleo que permita que se puedan plantear tener hijos.

También deberíamos ser conscientes de que para mantener el «Estado del bienestar» y mejorarlo, así como la atención a nuestros mayores, la sanidad, la educación, para ser un país donde merezca la pena vivir es necesario invertir en políticas que reviertan la situación de envejecimiento poblacional y abandono del rural, eso no se hace solo con palabras.

Por eso no se entiende que la ultraderecha se dedique a atacar a los menores migrantes como un problema en vez de verlos como una oportunidad, una necesidad. A la derecha no le molestan los migrantes, les molestan los trabajadores con derechos nacionales o internacionales los quieren poder explotar para maximizar beneficios, el patriotismo de pulserita es lo que tiene, se lleva en el bolsillo.

Es mucho más importante invertir para el rejuvenecimiento de nuestra sociedad y el cuidado de nuestros mayores que aumentar el gasto militar con la excusa de que viene el «coco» al que ahora llaman Rusia o China y antes URSS.


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