Opinión •  17/05/2017

La escuela pública no es de ningún dios

La escuela pública no es de ningún dios

Imaginemos que un sacerdote señala el ave que habitualmente revolotea en lo alto de los retablos y explica: 

-Realmente el comúnmente denominado “espíritu santo” no es otra cosa que un ejemplar perteneciente a la familia de las colúmbidas, incluida en el orden columbiforme, que incluye no solo a las palomas sino también a las tórtolas y otros volátiles afines. Son unos pájaros bastante inteligentes que muestran signos de autoconsciencia, cosa que ya querrían la mayoría de los bichos, y además son monógamos, lo cual encaja perfectamente con nuestro concepto de matrimonio. En nuestra tradición se les asocia al “padre” y al “hijo” en la conocida como “santísima trinidad”, figura integrada por tres entidades que a la vez constituyen una sola, algo que contradice los principios más elementales de las matemáticas pero quizás encaje, al menos teóricamente, con los postulados de la física cuántica, donde la ciencia y la ciencia ficción a veces se confunden.

 Supongamos que, no mucho después, avanzada la misa, alza la “sagrada forma” y afirma con voz solemne:

 -Tomad y comed todos de este compuesto de harinas sin levadura, rico en gluten, de textura crujiente y fácil digestión, cuya masa se calienta a una temperatura de 170º hasta que el agua se evapora. Recordad que los hidratos de carbonos son esenciales en una alimentación equilibrada y que, no en vano, los cereales forman parte de la dieta humana mucho antes de la invención de la agricultura allá para el 8000 antes de la era común.

 Situemos a otro cura en un lateral del templo rematando una confesión con estas palabras:

 -Hermano, no has alcanzado el 50% de los estándares previstos en la programación parroquial. Tendrás que presentarte en septiembre con los deberes hechos y ésta es tu última convocatoria. Si no apruebas, tendrás que intentarlo con otra religión o hacer algún módulo de grado medio de ateísmo o herejía, o algo así…

 Y anticipemos su contundente respuesta ante las protestas del feligrés:

 -Sí, ya sé que cumples con los antiguos mandamientos, pero es que el decálogo ha sido sustituido por un moderno catálogo de competencias. Ahora lo importante no es portarse bien, sino estar dispuesto a “creer en creer”, o a desarrollar el “espíritu predicador”. Jeje, el mercado religioso está muy concurrido últimamente y hay que adaptarse a los nuevos tiempos.

 En fin… ¿Cómo podríamos calificar las escenas anteriores? ¿Grotescas? ¿Estrafalarias? ¿Inapropiadas? Pues de igual forma que la iglesia no es el lugar adecuado para impartir biología, matemáticas o historia, la escuela no es el lugar adecuado para impartir catequesis. Si es que es muy sencillo. Las religiones se basan en dogmas y en mitos, mientras que la educación debe promover la libertad de pensamiento y el método científico, porque su principal objetivo consiste en generar personas libres y responsables, no acólitos. Ambas realidades son como agua y aceite, y sus espacios deben estar perfectamente delimitados para garantizar la salud intelectual y moral de la sociedad. Uno de los mejores teóricos del laicismo lo expresó con una claridad meridiana hace algo más de dos mil años: hay que dar “al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Hoy en día diríamos que hay que dar “a lo público lo que es público, y a lo privado lo que es privado”. Y la escuela pública pertenece al pueblo, a todo el pueblo (creyente, agnóstico, indiferente, ateo…), y no a ningún dios, ni a ninguna de las muchas confesiones privadas que actualmente coexisten en nuestro país. Por eso apoyamos con todas nuestras fuerzas y en todos nuestros foros la campaña Por una Escuela Pública y Laica, Derogación de los Acuerdos con la Santa Sede, organizada por Europa Laica. Estamos en el siglo XXI. ¡Saquemos ya mismo la religión de las aulas! ¡Permitamos a los niños y a las niñas crecer y educarse en libertad de una vez por todas! ¡Joder!

Fuente: http://colectivopuentemadera.blogspot.com.es/2017/05/la-escuela-publica-no-es-de-ningun-dios.html

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