Circuito multiaventura en Majadahonda

Si algo distingue al ayuntamiento de Majadahonda es su capacidad para convertir sus espacios públicos en auténticos retos de supervivencia. ¿Quién necesita un parque de aventuras cuando nuestras aceras ya son un campo de obstáculos? ¿Para qué invertir en infraestructuras si la emoción de no saber si habrá clase o partido de fútbol añade un toque de imprevisibilidad a la vida cotidiana?
El CEPA Francisco Umbral, por ejemplo, ofrece a su alumnado una experiencia educativa única: aprender a sortear goteras dentro del aula. Y si llueve demasiado, ¡sorpresa! No hay clases. No es que queramos ser alarmistas, pero cuando el agua en el techo empieza a parecerse demasiado a una instalación artística moderna, quizá sea el momento de hacer algo.
Pero no todo es agua en nuestras infraestructuras municipales. También hay desafíos de accesibilidad dignos de una ginkana. El ascensor para personas con movilidad reducida que lleva 30 años sin funcionar es un claro homenaje a la paciencia y la resiliencia. Como alternativa, el ayuntamiento nos ofrece una rampa exterior con una pendiente generosa y, en invierno, un toque especial: hielo. Porque nada habla de «inclusión» mejor que un acceso digno de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Y qué decir del Polideportivo del colegio Benito Pérez Galdós, donde la ausencia de un simple canalón ha conseguido lo imposible: suspender partidos de fútbol de la liga municipal en un pabellón cubierto. Un logro más en la gestión de espacios deportivos.
Las aceras, claro, también son parte del espectáculo. Tropezones, desniveles y baldosas sueltas convierten cada paseo en una experiencia llena de adrenalina. Es como si el ayuntamiento quisiera que la ciudadanía practicara parkour sin necesidad de inscribirse en un gimnasio.

En definitiva, Majadahonda se está convirtiendo en un museo al aire libre del desinterés municipal. Pero, oye, quizá el plan sea convertirnos en un destino turístico de aventuras urbanas. Solo falta que nos cobren entrada, que sería de mucha guasa teniendo en cuenta que la empresa encargada de estas reparaciones se embolsará nada menos que 11 milloncejos de nuestros bolsillos.
Desde el grupo municipal Más Madrid-Izquierda Unida, seguiremos denunciando este abandono y exigiendo lo que debería ser lo mínimo: unos espacios públicos seguros, accesibles y bien mantenidos. Porque los majariegos y majariegas merecen algo mejor que un catálogo de calamidades.

Elsa Campano Escudero.
Coordinadora de Izquierda Unida Majadahonda.