Enrique Muñoz Gamarra

¿Y ahora Rusia y China responderán con la misma firmeza y dignidad de la gran RPDC?

Bien se sabe que Estados Unidos perdió la hegemonía mundial a finales del 2010. Aquello significó la caída de un inmenso poder. Una cuestión tectónica.

Luego su burguesía quiso recuperar aquel status perdido quintuplicando su carácter guerrerista y a la sombra de la enorme armamentística convencional del ejército estadounidense. Sus derrotas fueron contundentes. Bastaron mínimas muestras de firmeza y mínimos movimientos de la armamentística estratégica (3 de septiembre de 2013 y 5 de marzo de 2014).

El mundo ingresa a un período especialísimo

Desde finales del 2016 hemos sentido un fuerte crujido en el acontecer internacional como si el sistema mundo finalmente estuviera asentándose en una base que corresponde a la nueva coyuntura. Aquello fue con mayor intensidad tras las suplicas de Donald Trump a Rusia y China en su último viaje a Asia (primeros días de noviembre del 2017), según él, crear las condiciones para desarmar a la RPDC.

Rusia, primera potencia militar del mundo

En principio escribo sobre situaciones concretas del mundo, no de imaginaciones venidas del cielo. Sé que la historia avanza entre flujos y reflujos (ascensos y descensos), zigzagueante, pero, al fin y al cabo, siempre ascensionales, jamás de forma lineal.

Como se sabe la historia ha estado corriendo de una forma vertiginosa. Entiendo, son los grandes cambios que agitan el mundo actual. A veces, desconcertante, pero, en general, algo que nos ha mantenido lúcidos en esta situación ha sido nuestro conocimiento del curso de la historia, con sus pausas y sus avances.

Geopolítica munidal en grave crisis

Cuando hablamos de la grave crisis de la geopolítica mundial, hablamos de las nuevas objetividades geopolíticas a los que han llegado los grupos de poder económico más importantes del sistema capitalista del momento actual, al abrirse una nueva situación mundial tras tres gran hechos ocurridos últimamente en el curso de la tercera fase de la actual coyuntura histórica: primero, la implosión de la arquitectura del dominio imperialista occidental. Segundo, lo sucedido el 3 de septiembre del 2017 en la RPDC. Y tercero, la continua colusión sino-estadounidense.

Venezuela debe aplastar a las pandillas fascistas

En realidad escribo muy poco o casi nada sobre América Latina. Sin embargo ahora que está en la cresta de los acontecimientos mundiales, sobre todo por el asunto venezolano, merece nuestra atención. No podemos evadirla.

En efecto es sumamente preocupante lo que ocurre en Venezuela. La ofensiva fascista por traerse abajo el gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro, es muy grave. La agitación, debidamente planificada por la CIA y el Pentágono, marcha a un escenario sangriento similar a lo sucedido en 2014 en Ucrania (Plaza Maidan).

El duro proceso del reajuste capitalista mundial

En principio la historia sigue su curso. Es bueno tener en cuenta siempre la continuidad histórica. Sin ella perdemos las perspectivas y consecuentemente caemos en la confusión y la apatía.

Cierto, la historia avanza en medio de un cumulo de hechos. Esto ha sido muy acelerado desde el 2008, particularmente, del 2016, pasando por el cambio del régimen de Estados Unidos hasta la actualidad. Por eso hemos hablado de los fenomenales cambios que sacudían el planeta.

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