La Tienda Republicana

José Antonio Medina Ibáñez

No hay un bueno, sin un malo

En España los españoles nos preciamos de tener vista de águila, además de considerarnos disponer de una velocidad superior a la normal para saber en qué lugar está cada cual.

Rumbo a las cuartas elecciones generales en cuatro años, más las municipales, autonómicas y europeas, no hay quien dude en que el presidente Pedro Sánchez no quiere negociar ni con su familia y, en que los de la derecha quieren vestirse de santeros cubanos.

Cuando Chávez decía: Imagínense ustedes que no hubiera llegado la revolución

De nuevo Venezuela se encuentra en las primeras páginas internacionales, y como siempre, a punto de caer el socialismo del siglo xxi. Pero lo cierto es que ni Estados Unidos aprende que a través de libros no se tumba una revolución, ni Maduro acepta el fracaso de su gestión, el desgaste y debilitamiento que ha sufrido su proceso y, el reforzamiento logrado por la derecha.

Sin embargo y, por incomprensible que parezca, este es el mejor escenario para no dar treguas.

España, de lo que se trata es de pagar las hipotecas

Los españoles no están muy contentos por esas probables elecciones en noviembre, incluso en las redes sociales se está pidiendo quitarles un salario a los diputados si no llegan a un acuerdo antes del 23 de septiembre.

Sin embargo, parece que las quejas de la sociedad están cayendo en saco roto, viéndose obligada a sentirse en el desagradable papel de subordinada a los “implacables” criterios de Sánchez, Casado, Rivera e Iglesias.

Si quieres conocer a Pepillo, dale un carguillo

Pocos españoles pueden negar que la ultraderecha haya introducido inestabilidad en la política del reino Borbón.

El PP no deja de considerar trabajar con la cooperación de los homófobos,  mientras que C´s insiste en tener una preocupación que nadie cree.

Del bipartidismo al multipartidismo y, de éste a la política de dos bloques desavenidos, tremendistas, confrontistas, malhumorados y echados pa´lante como chavales de colegio.

Sánchez: El rey de los supervivientes, volvió a ganar

En 2016 dejó de ser secretario general del Psoe, no le querían a su lado los barones socialistas, después y, en contra de todos los pronósticos ganó en mayo de 2017 las primarias a Susana Díaz, la preferida de Felipe González, Zapatero y de toda la élite del Psoe.

Todos dieron por perdido el futuro político de Sánchez cuando se marchó a recorrer España con su vehículo, regresó y les ganó, luego montó la moción de censura y se convirtió en presidente del gobierno incluso teniendo en contra de nuevo a los barones del Psoe.

Gritos que huelen a miedo

Dentro de un sistema donde el obrero ya ha sido vencido, pareciera no tener sentido seguir luchando en su adoctrinamiento capitalista.

Esta clase trabajadora nació sometida, así que el coste de mantenernos ha debido ser muy económico porque no hemos sabido de grandes ruinas en el siglo xx y xxi producidas por las huelgas de los taxistas, barrenderos, limpiadoras, mecánicos, cristaleros, chapuceros, recogedores de basura, ganaderos, agricultores e incluso de pilotos de las compañías aéreas y, sobre las catástrofes como la del Yemen posiblemente pocos estén al tanto.

El despeñadero de la nueva derecha española

Paradójicamente un país presidido por un rey tiene una derecha dividida y asustada por los mismos intereses, y gentes, que en más de una oportunidad le han llevado al poder político.

El desequilibrio, sin embargo, de esta nueva derecha no puede decirse que lo haya traído la ultra, Santiago Abascal ya vivía dentro del PP en 1994, así que todo era cuestión de tiempo que, podría decirse arrancó en 2013 con su salida del PP y cuando llamaba a Mariano Rajoy líder de una cúpula traidora.

Sin la validación necesaria

No resulta extraño que en España una gran mayoría coincidamos en que a nuestros principales líderes políticos les falta identidad partidista. Todo sugiere que no han sido validados totalmente ni por sus mismas organizaciones.

No se trata del carácter que imprimen en sus discursos, o de la oposición más rentable que hagan; quizá coincidamos más en el conocimiento de lo que intentan decir en los mensajes que repetidamente nos lanzan los primeros postores a la presidencia del gobierno nacional.

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