La Tienda Republicana

Entrevista a Enric Duran

(Publicado originalmente en El Viejo Topo)

Desde el inicio de la crisis económica del año 2007 han surgido varias propuestas para superar las restricciones que generan estar dentro de una Unión Europea neoliberal. En medio del aturdimiento generalizado, hace 7 años nació el Bitcoin, una moneda digital emitida por una organización opaca y totalmente digital. Pero más allá de este ejemplo que se ha hecho famoso en medio mundo, han nacido otras monedas digitales que se generan mediante la aplicación de un algoritmo previo, por lo tanto nunca nacen de decisiones políticas. A estas monedas se las llama criptomonedas.

Una vez se puso en duda el sistema monetario empezamos a conocer iniciativas que se habían producido en todo el mundo de monedas complementarias locales. Monedas que se utilizaban en un ámbito geográfico concreto y que convivían con la moneda nacional.

En este contexto entrevistamos a Enric Duran, que se dio a conocer entre muchos ciudadanos en 2008, cuando pidió 68 préstamos a 39 entidades financieras por valor de 492000 euros con la voluntad de usar el dinero para financiar movimientos sociales y no devolverlo. Ahora Duran se encuentra en paradero desconocido, ya que sobre él pesa una orden de busca y captura. A pesar de eso, sigue en el activismo social, y hemos contactado con él para que nos explique sus proyectos que tienen como objetivo lograr una economía social y cooperativa dentro de un mundo global. Este proyecto es Faircoin, la criptomoneda que ha adoptado Faircoop, la cooperativa en que trabaja Duran.

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P.- Últimamente están apareciendo criptomonedas en todo el mundo, aunque la más destacada es el Bitcoin. ¿Cuál es el alcance de Faircoin, tu último proyecto para desarrollar la economía social?

ED.- Primero hay que decir que Faircoop se lanzó en septiembre de 2014, es de ámbito mundial y se va expandiendo. Es un proyecto grande que se va construyendo paso a paso, todavía le falta mucha extensión. Hay gente participando desde diferentes continentes y en diferentes países del mundo.

P.- ¿Faircoop tiene intención de crear una moneda sustitutiva a las monedas nacionales o quiere ser una moneda complementaria?

ED.- Su intención sería la de ser una moneda de sustitución, al menos entre las personas que crean que el sistema monetario actual, el sistema bancario, no les satisface y que prefieren usar otras alternativas que pueden considerar que tienen más potencial para mejorar la sociedad. Es un poco lo que queremos lograr con Faircoin. En este sentido nos imaginamos que progresivamente habrá personas que querrán generar una complementariedad entre Faircoin y monedas sociales, que también potenciamos y apoyamos. De alguna manera esta complementariedad ya existe hoy entre monedas nacionales y monedas sociales, y en un futuro será entre criptomonedas y monedas sociales.

P.- Hasta el momento las monedas sociales han sido de ámbito local, en cambio, la moneda impulsada por Faircoop es de ámbito global, ¿nos podría explicar este cambio?

ED.- Con el aprendizaje que nos ha brindado el Bitcoin, podemos ver que el hecho de que una moneda sea muy fácilmente intercambiable por las otras en todo el mundo genera un efecto viral de uso y de extensión con un potencial de llegar a mucha gente que no tienen las monedas sociales. Éstas quedan aisladas en una comunidad determinada, y suelen tener reglas para que no se puedan utilizar fuera de éstas.

En cambio las criptomonedas buscan todo lo contrario. Se pueden cambiar y se convierten muy fácilmente, con lo cual pueden llegar a un público muy diverso y de una manera muy rápida. No quiere decir que las monedas sociales no sean muy importantes, sino que cumplen misiones claramente diferentes. Precisamente creando una moneda que tiene una función de generar justicia social y de generar cambio de un sistema económico, pero que a la vez es global, se puede facilitar la interconexión entre iniciativas a nivel local. Sin herramientas de alcance global sería muy complicado establecer este tipo de contacto.

P.- Echando un vistazo a la historia económica, teniendo en cuenta los hechos que sucedieron a los países escandinavos a finales de los años 80, inicio de los 90, cuando entraron grandes cantidades de crédito en las economías de Finlandia, Noruega y Suecia, hasta que de repente se cerró el grifo del crédito y causó grandes crisis en esos países. Así pues, ¿podría repetirse un capítulo semejante con la entrada en funcionamiento del Faircoin en una región, ya que sin ningún control local, cabría la posibilidad de una salida de masa monetaria que podría dejar sin medio de pago?

ED.- Está claro que al tratar con una moneda que los mercados pueden participar en el momento de comprarla y venderla, con un precio libre, genera toda una serie de posibilidades y de riesgos. Lo que estamos intentando en Faircoop, a diferencia de otras criptomonedas, es que se genere todo un entorno de participación entre diferentes actores que ayuden a dar estabilidad a la moneda. Esto afecta a nivel global, pero también, por supuesto, al impacto que pueda tener en una región. Nosotros queremos que diferentes actores con capacidad de inversión confíen en el proyecto y vean el impacto y el cambio que pueden ayudar a provocar, que inviertan y que generen una liquidez alrededor del sistema monetario que estamos construyendo. Así se facilitará la estabilidad en torno a los usuarios que sean parte, comprando o vendiendo productos y servicios o invirtiendo en cooperativas, o varias opciones que podemos promover. Todo esto se hará a través de herramientas como las que estamos promoviendo con la iniciativa de inversión colaborativa que se llama Coopshares.
La capacidad de poder responder a estas incertidumbres dependerá de cómo podamos implicar a diferentes actores capaces de generar capacidad monetaria dentro del ecosistema.

P.- El Faircoin nació en marzo de 2014 y es una moneda en evolución. Ahora preparan una nueva versión, el Faircoin 2.0. ¿En qué se diferencia?

ED.- El sistema actual (Faircoin) premia el ahorro, generando un incremento de un máximo de un 3% anual. Esto es lo que hay ahora. Para empezar con este proyecto creímos que este era el sistema seguro menos malo. Pero lo que pretendemos con Faircoin 2.0 es que no se creen más monedas, y por tanto la recompensa del ahorro está vinculada al aumento del valor de Faircoin, y eso se producirá con el tiempo, pero no con la creación de más monedas. Esto es porque de alguna manera a la larga es una metodología que beneficia a los que tienen más ahorros. Lo que queremos es que se beneficien todos los participantes y no los que tienen más.

Estamos tratando de construir un algoritmo que sea más justo y cooperativo. En contraposición al Bitcoin y otras criptomonedas, en que los nodos compiten entre sí para acceder a los bloques. En el caso de Faircoin 2.0, el planteamiento es que los nodos cooperen entre ellos para dar seguridad a toda la red. Entendemos que a través de un sistema de cooperación será mucho más eficiente.

P.- En el terreno de la economía se denomina como oxidable una moneda cuando pierde valor cada cierto tiempo para propiciar que el dinero esté en circulación permanentemente. ¿Se ha planteado que su criptomoneda llegue a ser oxidable, como es el caso de la moneda complementaria alemana Wära y la austríaca Arbeitswertscheine?

ED.- No lo contemplamos. Si fuera oxidable contradiría la idea de que sea reserva de valor, que es uno de los objetivos que tenemos con Faircoin. La prioridad no es que se mueva rápido como con una moneda social, su prioridad es facilitar el ahorro de sus participantes. Por eso en el ecosistema monetario que planteamos además de la participación de las monedas sociales que sí que podrían ser oxidables, hemos pensado hacer Faircredit que sería una moneda social, de crédito mutuo como son muchas monedas locales, pero de carácter global. Esta Faircredit sí que podría ser oxidable y de hecho está planteado así.

Esta complementariedad entre Faircoin y Faircredit, haría que Faircredit se usara más en el corto plazo, en los intercambios, en las compraventas, y Faircoin promovería más el ahorro, capital para cooperativas, capital para tirar adelante nuevas iniciativas innovadoras, para distribuir recursos entre colectivos comunitarios, etc.

P.- ¿A corto plazo no ve probable que Faircoin deje de tener utilidad justamente para convertirse en reserva de valor y no de intercambio comercial?

ED.- Esta función la harán otras monedas. Lo importante no es que una moneda sola tenga todos los elementos que necesita un sistema monetario, lo importante es que el conjunto del sistema monetario lo tenga. Si lo comparamos con el sistema antiguo, es como si dijeras que es malo que existan depósitos o que existan fondos de capitales. Esto beneficia el ahorro, pero hay otra herramienta, una moneda, que es para el uso diario.

P.- ¿En qué punto se encuentra Faircoin 2.0, cuando empezará a funcionar?

ED.- Ahora todavía está en debate para ajustar algunos matices de cómo generar seguridad, como se certifican nodos que ayuden a generar bloques, y algunos elementos de cómo se distribuyen las pequeñas tasas que ayuden a proteger el sistema contra posibles ataques. Está previsto que se ponga en marcha en noviembre si todo va bien.

P.- Como ha comentado, una de las características principales de este proyecto es su capacidad de traspasar fronteras. ¿Facilita entonces la cooperación entre proyectos de economía social a escala mundial?

ED.- Entendemos que de la misma manera que promovemos alternativas económicas de ámbito local, también debemos promover en un ámbito europeo o internacional. Seguramente habrá más intercambios en Faircoins dentro del continente europeo que entre Europa y América. Por una cuestión de proximidad en el intercambio de bienes y su impacto ecológico, el consumo que implica un transporte tiene una huella medioambiental importante. Siempre se debe priorizar más el consumo local, pero eso no quita que haya muchos intercambios económicos, como son servicios y conocimientos, etc. que son de carácter global, y por lo tanto tiene sentido que haya monedas con un perfil social para estos intercambios globales, de forma que las diferentes iniciativas de economía solidaria, de comercio justo, de cooperativismo que existen en diferentes lugares de mundo, puedan tener una moneda que responda a los valores que comparten.

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P.- Faircoop trabaja en varios proyectos más allá de la moneda de la que hablamos. ¿No es suficiente la creación de una moneda cooperativa y social?

ED.- Faircoop quiere crear un ecosistema completo, además de facilitar que de forma descentralizada que otros colectivos y otras cooperativas utilicen las herramientas que facilitamos para pagos, para invertir en cooperativas, etc. se puede participar activamente como miembros de las plataformas que estamos construyendo. Una de estas plataformas será FairMarket, que será un mercado en Internet global, de venta de productos y servicios, priorizando aquellos que tengan un impacto social positivo. Ahora está en fase de alpha test, es decir, que todavía está en una fase de pruebas, y en un periodo próximo comenzará a ser productivo.

P.- También apostáis por una plataforma de micromecenazgo para proyectos cooperativos. ¿Cómo funcionará?

ED.- Con CoopShares queremos fomentar este tipo de proyectos de impacto social, para que todo aquél que quiera pueda invertir en ellos. De esta manera utilizaremos el Block Chaine, la tecnología que está detrás del Bitcoin, que da una seguridad y una neutralidad a la información que se guarda, y la utilizaremos para distribuir participaciones de estos proyectos. De la misma manera que la Bolsa de Barcelona utiliza el euro, CoopShares utilizará Faircoin como moneda en la que invertir en los proyectos cooperativos que se quieran lanzar en esta plataforma.

P.- El principal problema en los sistemas de las monedas complementarias en Cataluña es la falta de un mercado que satisfaga las ofertas y demandas, es decir, un mercado que acepte las monedas complementarias. ¿Tu objetivo es crear este mercado y superar así este escollo?

ED.- No sólo eso. Lo más importante es que a diferencia de las monedas sociales, con el Faircoin es mucho más fácil acceder a esta moneada y usarlo para tus necesidades. Una persona puede decidir tener la mayor parte de ellos para sus gastos. Podrá pagar sus recibos y en todos los lugares donde acepten tarjeta con Faircoin. Escoger la moneda con la que se hacen los gastos será una opción personal y libre, al igual que alguien elige utilizar una banca ética, alguien podrá elegir utilizar esta moneda.

Esto se conseguirá a través de puentes, dijéramos, que permitan que una persona que quiera consumir con Faircoins no acceda sólo a los comercios que aceptan Faircoin, sino también poder elegir a través de puentes de pago. Por ejemplo, una empresa ofrece el servicio de aceptar Faircoins para que tú puedas hacer transferencias con Faircoins. Esto significa que tú le pagas a la empresa con esta moneda y la empresa hace la transferencia por ti. O en el caso concreto de un bar que acepta pagar con tarjeta. Hay una empresa que se llama Chip Chap que está haciendo un monedero para smartphone. Esta cartera digital permitirá pagar directamente con Faircoins a todos los establecimientos que acepten tarjeta bancaria.

P.- Este hecho cambia el principal problema de las monedas sociales, prácticamente desaparece la limitación en su uso. La gente aceptará Faircoins sin darse cuenta.

ED.- Exacto. A través de todo un ecosistema de empresas que facilitará estas herramientas. Algunas iniciativas propias de Faircoop, que serán iniciativas cooperativas, pero también colaborando con otras proyectos privados que quieren apostar por este modelo que propone Faircoop. Ahora mismo existe un proyecto de la empresa Fairtoearth que permite cambiar Faircoin por dinero en efectivo en 10.000 cajeros.

P.- Lo que más puede preocupar a un usuario de Faircoin es su precio. ¿Quién y cómo lo establece?

ED.- Existen varias referencias de precio. La que nosotros fijamos aparece en la web getfaircoin.net [se trata de una web de FairCoop para que cualquier persona pueda adquirir Faircoin], y el cambio es de 1 euro por 20 faircoins. Estamos haciendo una lucha contra la especulación desde Faircoin, y por eso queremos dar una referencia fija de precio que no dependa de bandazos a corto plazo, como sucede en otros mercados abiertos al estilo del Bitcoin. Para poder ajustar el precio hay que poner más líquido en el mercado, pero lo que queremos es que nuestro precio de referencia y el del mercado sea el que aparezca en getfaircoin.net, esta es la herramienta que facilitamos para poder comprar Faircoins.

P.- Actualmente ¿cuál es el valor total de Faircoins existente?

ED.- El valor total de Faircoins existentes es de unos 2.500.000 euros aproximadamente. Va creciendo con algunos altibajos, es algo lógico, cuando un proyecto comienza y todavía hay poca gente que pide Faircoins, pues es más barato, al ser una oferta limitada cuanta más gente se interesa el precio sube. Nos interesa generar redistribución de los recursos, por lo que hay un 20% de todos los Faircoins en manos de Faircoop, para poder redistribuir en proyectos de cambio social y cooperativo en el mundo.

P.- ¿Existe una estrategia para incrementar el precio de Faircoin?

ED.- Queremos que suba, sí, pero de una manera que sea sostenible para todos. Es decir, con una serie de actores que ayuden a darle estabilidad, porque si subiera sin apoyo sería un bluf. Queremos un crecimiento sostenido y sostenible, porque al final el valor que tienen todos los Faircoins es el valor que tiene toda la economía que hay alrededor del Faircoin, y por tanto, para tener un cierto impacto social hay que tener un cierto nivel de crecimiento, sino sería anecdótico. Es un trabajo progresivo pero importante para todo el proyecto.

P.- Y para terminar. ¿Qué cambio se hace para pasar de potenciar desde la Cooperativa Integral Catalana (CIC) la moneda local ECO a trabajar por una moneda global?

ED.- Para mí la CIC es un modelo de revolución integral, de transición a nivel catalán y es complementaria con lo que fomenta Faircoop a nivel global. De alguna manera Faircoop promueve que existan procesos similares al de la CIC en varios lugares del mundo. Que se comparta información y recursos y que se trabaje estratégicamente en común para poder sacar adelante esto. No diremos que la gente use Faircoin cuando se pueda usar moneda social, los ECO que por ejemplo utiliza la CIC, o las Ecoxarxes que también participan, es una iniciativa muy positiva para promover la economía local.

Pero Faircoop promoverá el Faircoin para relacionar gente de la CIC con el exterior, con gente que hasta ahora sólo se ha vinculado a través del euro, y esto será un gran avance.

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