José Enrique Centén Martín •  Opinión •  30/06/2024

Las lacras de la Admón

Es ese personaje que desprestigia cualquier labor realizada en un grupo de trabajo, los casos que se dan en la Administración Pública son abundantes y variados, desprestigia a los funcionarios en general. Este element@ supone un sobrecoste del presupuesto destinado a cada Dpto, así como en el trabajo para el resto de los compañeros que tienen que asumir una labor extra muchas veces. Donde más se nota es en departamentos pequeños los casos de ausencias reiteradas, casualmente siempre suele ser alrededor de 1 o 2 días, antes y después de sábados o festividad concreta, pero qué la casualidad, el día llamado de «productividad» que se realiza por la tarde, aparece y cobran aunque trabajen menos día que los demás. También hay ejemplos variopintos, como tomarse la tensión varias veces al mes tardando hasta 4 h. cada vez que va, habiendo hay farmacias en las cercanías, suena a pitorreo, pero ocurre. Son casos fácilmente comprobables, parecen nimios pero la reiteración cansa a los compañeros y hace que algunos pidan traslado a otro Ministerio o Dpto. por esos elementos. También hay otras lacras, las bajas extrañas y reiteradas, suele ocurrir antes de puentes largos, Semana Santa, Navidad, incluso en vacaciones escolares de los niños (hijos o nietos), bajas que nadie sabe el motivo, o los llamados «Asuntos propios» que están mal controlados. En Ministerios con Dptos. pequeños ocurre con cierta frecuencia, se llega al caso de estar pagando diez sueldos, cuando son seis personas, sueldos por suplentes y contratos temporales de supuestas bajas, alguna real puede haber, pero no siempre la de la misma persona. También suele haber element@s que habitualmente lunes o viernes cogen teletrabajo, deberían de suprimirse esos días, y si es festivo no coger otro día. Hoy con la informática todos los Dptos. pueden hacer un seguimiento de forma aleatoria o de vigilancia en casos concretos. Otro tipo de abuso es cuando llega un «liberado», exige mesa, ordenador y silla, pero el cuerpo del sujeto se le vio llegar, exigir lo anterior y desaparecer. También cuando un «compañero» que conoces de tiempo, de pronto dice que es un liberado sindical, cuando nunca se pronunció a favor de sindicato alguno, y lo extraño es que ocurre muchos meses después de elecciones sindicales **1, que da un número (pocos) de liberados y el resto son delegados sindicales, con solo horas mensuales, eso no es fácil de tragar, porque si estaba en la lista, podría ser en suplencia por baja de otro, ¿pero se controla?, pero mantiene el mismo sueldo y la productividad sin aparecer por la oficina. Luego están las ausencias «etéreas», supuestos funcionarios que entran sin oposición, bien por designación digital de turno, o fruto de parentesco, amistad o vaya Ud. a saber de qué, en muchos casos el/la personaje, desaparece como llegó, si hay suerte se le ha visto alguna vez, nada más, pero el sueldo no les falta. Por desgracia todos estos especímenes de supuestos funcionarios desprestigian la gran labor que realizan el resto, porque el trabajo al final sale y la Administración funciona, pero a costa de los verdaderos funcionarios de carrera que tienen que tragar las «lacras» en muchos casos protegidas, siendo un gran sobrecoste para los Ministerios.

**1. – Según el Estatuto de los Trabajadores (artículos 62 y 63). Podrá haber un delegado de personal por y hasta 30 trabajadores. De 31 a 49 hasta tres delegados, pero hay muchos departamentos que no llegan siquiera a 30 trabajadores y, el tiempo que las horas de trabajo sindical, se entenderá como efectivamente trabajadas para todos los efectos, y las remuneraciones por ese período serán a cargo de la Central Sindical, incluida la Productividad.


Opinión /