El Chaco paraguayo en la mira de la soja

El agronegocio dentro de su lógica expansiva busca ocupar nuevos territorios. La soja, que ocupa ya 3.5 millones de hectáreas en la Región Oriental busca ahora expandirse hacia el Chaco donde actualmente se siembran ya unas 20.000 hectáreas, las mismas forman parte de parcelas de prueba para desarrollar variedades de semillas transgénicas que resistan a las altas temperaturas y la falta de lluvia.

La Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) junto al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), se encuentran llevando adelante los ensayos para encontrar variedades transgénicas que hagan rentable el cultivo extensivo de soja en el Chaco Paraguayo. Según Luis Cubilla, asesor de la Capeco, durante la última zafra se sembraron 20.000 hectáreas de soja con un rendimiento de entre 3.000 a 3.400 kilos por hectárea, similar a lo que se obtiene en la Región Oriental. En declaraciones citadas por la Agencia Reuters referentes de esta misma organización señalan que en la próxima zafra pretenden llegar a cultivar 50.000 hectáreas de la oleaginosa.

“Si el Chaco se pone en línea podríamos producir un 60 por ciento más de soja que ahora”, dijo Héctor Cristaldo, productor y presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), a la misma agencia de noticias en declaraciones realizadas hace menos de un mes. Según estiman los gremios vinculados al agronegocio, la superficie sembrada con soja a nivel país se duplicaría una vez que se concluyan con éxito los ensayos con transgénicos en la Región Occidental. La soja producida en el Chaco se destinará a la exportación mediante los puertos ubicados en Concepción y beneficiaría principalmente a las empresas trasnacionales ADM, Bunge, Dreyfus y AGD

De darse la expansión de la soja transgénica, la frágil biodiversidad chaqueña ya afectada por la deforestación diaria de unas 1.000 hectáreas de bosques, se vería aún más amenazada poniendo en riesgo la supervivencia cientos de especies que se han desarrollado a lo largo de muchísimos años en la zona. La expansión de la soja pondría también en jaque a las comunidades indígenas que permanecen en sus territorios ancestrales del Chaco afectando su modo de vida y el medioambiente en el que viven.

Según un análisis de la bióloga Nora Neris publicado en el informe Con la Soja al Cuello 2017, en la actualidad “el Chaco paraguayo ecológicamente posee un bajo estado de conservación y posibilidades de sostenibilidad a mediano y largo plazo, debido a que es sujeto de una alta conversión de los ecosistemas, principalmente en pasturas para ganadería y cultivos agrícolas intensivos” lo que podría agravarse aun más con la expansión de la soja en el suelo chaqueño.

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