David Brooks

A la vuelta

Qué ambiente más extraño. Todo indica que Hillary Clinton ganará la elección presidencial el 8 de noviembre, y, tal vez más importante, que Donald Trump será derrotado. Sin embargo, no se siente como que hay algo que festejar. Es más una sensación de alivio, pero sin grandes expectativas, ni esperanzas. Muy diferente de lo que fue con Barack Obama en su primera elección. Es histórico –la primera mujer en llegar a la presidencia de la última superpotencia–, pero ni eso genera gran entusiasmo.

En juego en EEUU, la Casa Blanca, 11 gobernaturas y el Congreso

El 8 de noviembre Estados Unidos realizará comicios para elegir presidente y vicepresidente, los 435 representantes de la Cámara de Representantes y 34 senadores (un tercio) de la cámara alta. También estarán en juego 11 gobernaturas y cientos de puestos estatales, municipales y locales. Además habrá una serie de referendos estatales respecto de un abanico de temas, desde la legalización de la mariguana hasta iniciativas ambientales y normas laborales.

La elección presidencial

Lágrimas de esperanza

El discurso de Hillary Clinton y sus seguidores dirigido a los partidarios de Bernie Sanders durante meses fue que si verdaderamente deseaban promover cambios y no sólo sueños, no había nadie más experimentada que la candidata para lograr cambios reales dentro del sistema. La respuesta de un coro de mujeres jóvenes fue: "no queremos cambios dentro del sistema, queremos cambiar el sistema". La imagen, durante una de varias muestras de inconformidad de los simpatizantes de Sanders en la Convención Nacional Demócrata celebrada la semana pasada.

El circo de elefantes y asnos

La mayoría de los estadunidenses lo saben: el circo electoral es más show que otra cosa. Este año la mayoría no sólo desaprueba a ambos candidatos presidenciales que les ofrecen los partidos nacionales, reprueba a los políticos en Washington y durante un año ha expresado su rechazo al consenso neoliberal entre ambos partidos. Pero el juego no es del ni para el pueblo. Es para los profesionales del poder.

Como un reality show empezó la Convención Republicana

Cleveland. Tal como se esperaba, la convención nacional republicana se estrenó como un tipo de reality show en su primer día de sesiones, con estrellas de segunda del mundo de espectáculos, generales retirados, víctimas de inmigrantes, una senadora famosa por su mensaje de campaña que involucró la castracion de marranos y culminando con la presentación de una ex modelo eslovena -la esposa de Donald Trump.

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