El Arráez

Kant no nació en Socuéllamos

Desgraciadamente.

Bien podría ser Socuéllamos aquel “lugar de la Mancha” (dista treinta kilómetros de El Toboso) que alumbrase a Don Quijote; pero desde luego no es aquella localidad prusiana (que ironía, hoy rusa), de nombre impronunciable en donde este filósofo, por cierto ahora tan de moda entre nuestros políticos, vio su primera luz. Políticos que, dicho sea de paso, nos revelan hoy claramente al citarle que algunos de ellos aprobaron en su día filosofía porque tuvieron la suerte de que no les cayó Kant en el examen.

M. Rajoy

M. Rajoy…..

M. Rajoy…..

M. Rajoy.

Uno de los mayores enigmas de la humanidad.

Mira que hay misterios irresolubles: la Santísima Trinidad, el final del número π. el teorema de Poincoaré (este parece que ya no), la patria de Colón….., o porqué se lesiona tanto Bale.

Madriz

Así es como lo pronunciamos los de aquí.

Sobre todo si nuestros padres y abuelos nacieron también en Madrid.

Cualquiera puede ser de Madrid. Basta con entrar por Barajas, Atocha, la Cuesta de las Perdices y Puerta Hierro, el Pirulí, o por cualquiera de los innumerables portillos que existen hoy en día.

Tenemos el Museo del Prado, el Palacio Real, el Retiro, la mejor agua del mundo, la diosa que con más gracia mea, San Ginés, los mesones, el barrio de las letras y Chueca.

Y también el mejor equipo de futbol del mundo.

¡Malditos incendiarios!

Asesinos.

Malditos asesinos.

No puedo entender que oscuros sentimientos pueden llevar a un ser humano a prender fuego a un bosque.
A hacer ese daño irreparable a la Naturaleza. A su propia madre. A quien ha permitido que, al cabo de millones de años, esos asesinos y sus padres, y los padres de sus padres, hayan podido nacer, reproducirse, medrar,  vivir, y llegar hasta aquí.

Abyectos. Algunos de ellos, incluso, besarán hoy a sus hijos. Y su entorno no sospechará la negrura del abismo que esconde su corazón. Malditos.

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