Dejando IU

Hoy hago oficial mi baja de Izquierda Unida.

En la práctica, ya se me había apartado de dicha organización cuando se me dejó claro, hace más de año y medio, que en esta organización no caben las discrepancias con sus dirigentes.

¿Por qué no me fui oficialmente en ese momento? Porque en aquel entonces mi percepción era que IU era lo único que pretendía organizarse para afrontar la lucha desde lo local hasta lo estatal, desde las calles hasta las instituciones, con medios, y con una propuesta más o menos concreta y de cambio, al menos sobre el papel. Además, contaba con compañeros y compañeras que perseguían los mismos fines que yo. En ese escenario y ante la ausencia de alternativas mejores, consideraba que merecía la pena seguir afiliado para intentar cambiar las cosas que no me gustaban en lo interno.

Ahora, sin embargo, muchas cosas han cambiado. En primer lugar, que la mayoría de compañeros y compañeras más cercanas que tenía en IU ya no están. Unas pocas, Alex y Carmen especialmente, no están por el hartazgo (que comparto) de tener que luchar indefinidamente dentro de nuestra organización para, después, algún día lejano, dedicarnos en serio a luchar PARA VENCER al enemigo. Otros y otras de aquellas compañeras ni siquiera es que se hayan ido de IU, sino que han dejado de ser compañeras, porque me han dejado claro que prefieren prostituir sus ideas por mantener un sueldo en algunos casos, o porque están dispuestos a sacrificar a los suyos a cambio de cuotas de poder o tácticas que, según ellos o los líderes de su familia política, conducirán a la victoria. “¿Y donde está ahora (más de 4 años después) esa victoria, gilipollas?” Eso me gustaría preguntarles.

En segundo lugar, porque considero que se ha demostrado que Izquierda Unida no es ni puede ser, al menos a medio-largo plazo, una organización de masas que llegue a una mayoría y juegue a ganar, por mucho que así lo queramos. Hay demasiadas cosas que cambiar, demasiada mafia a la que destronar, demasiadas dinámicas internas que romper, muchas manchas que limpiar de cara al exterior… Y no estoy por la labor de desaprovechar la oportunidad histórica que se nos presenta hoy. En lugar de eso prefiero dedicar mis esfuerzos en construir iniciativas desde la base, desde lo local, y que luchen por ganar el poder para la mayoría, y en ese ámbito de lo local, en el que a mi me toca, Izquierda Unida no es sino un lastre.

Por todo esto que he tratado de resumir aquí (dejando en el tintero el desarrollo de muchas explicaciones) considero que carece de sentido para mi seguir afiliado a IU, sin que ello signifique dar de lado a compañeros y compañeras dignas que aún siguen en dicha organización, aunque cada vez sean menos.

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