La vida en el panel derecho de El Jardín de las Delicias

Porque no sólo es posible cambiar el mundo, sino que además es necesario que cambie.

Premios en la agonía de Mundo Obrero

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Si existe una fuente indispensable para el estudio de las organizaciones de la izquierda desde sus inicios, esa es la prensa obrera.  Desde luego ningún investigador que se precie de serlo, puede pasar por alto la consulta de los periódicos o boletines que los partidos y sindicatos lanzaban periódicamente como órganos de expresión de sus ideas. Hoy, casi podría extrañarnos el que en una España sin alfabetizar, la edición de la prensa obrera fuese una de las actividades fundamentales de la izquierda, pero así era. Los periódicos se vendían y mucho. En las tabernas, las sociedades, o incluso en los descansos del trabajo, no era extraño encontrarse a algún trabajador leyendo en voz alta un pasaje a alguno de sus compañeros que habían comprado el periódico sin saber leer.

Aún con todo este entusiasmo, la mayoría de las cabeceras fueron muy efímeras, dadas las fluctuaciones que sufría el propio movimiento obrero, y también por supuesto a las medidas represivas de las autoridades. En los primeros años del franquismo, casi todos los títulos desaparecieron, y los que quedaron, en realidad solían publicarse en el extranjero para los exiliados, siendo muy extraño que algún periódico llegase a España. Mundo Obrero, el órgano  del Partido Comunista de España, se convirtió en una excepción. A pesar de los castigos que podía acarrear el ser sorprendido con algún número, desde muy pronto, pudieron verse ejemplares -elaborados con los materiales más originales-, en cárceles, fábricas, y hasta cuarteles de toda España.

Mundo Obrero no ha sido un periódico más desde luego. Nacido en la dictablanda que siguió a la salida de Primo de Rivera del gobierno, su expansión fue paralela al crecimiento del PCE en la II República. Durante el franquismo, Mundo Obrero se convirtió en el principal periódico opositor del país, y en todo un símbolo de la resistencia a la dictadura hasta el final de la transición. Muchos militantes acabaron en la cárcel, o incluso perdiendo su vida porque el Mundo Obrero siguiese en la calle, en un gesto de desafío a la tiranía que obligarán por siempre a recordar esta cabecera en la Historia de nuestro país.

Hoy, lamentablemente, el periódico está muy lejos de ser lo que llegó a ser.  Aunque la situación es infinitamente más favorable a la de otros tiempos –con miles de suscriptores y sin trabas legales que impidan su desarrollo-, Mundo Obrero ha dejado de publicarse desde mayo. En una carta dirigida a una militancia que paga un periódico que no está recibiendo, el secretario general del PCE y el director de Mundo Obrero, justifican esto por la situación económica que atraviesa una Izquierda Unida de la que se depende económicamente.

El secretario general ha mostrado su intención de volver a editar nuevamente Mundo Obrero, pero aún así, lo ocurrido ha sacado a la luz pública una terrible realidad que se ha intentado ocultar: la incapacidad de la actual dirección para mantener a flote un órgano de expresión con más de ochenta y seis años de Historia. No soy iluso, y sé perfectamente que la edad de oro de Mundo Obrero no podrá nunca repetirse en una época en la que toda la prensa escrita está siendo superada por las nuevas tecnologías de información y comunicación. Aun así, no creo que dejar morir a Mundo Obrero sea una opción, y no puedo evitar pensar que si todo el esfuerzo empeñado en organizar premios, se hubiera utilizado en adecuar Mundo Obrero a la realidad actual, a lo mejor, la militancia comunista no habría estado tres meses sin saber qué iba a ser de su periódico.

Efectivamente, esta semana se entregan los primeros premios Mundo Obrero. En el evento programado en la Fiesta del PCE, el director de Mundo Obrero -ajeno a su desastrosa gestión-, va a rendir homenaje a una periodista destacada por haber mantenido posturas cercanas a las de la OTAN en los conflictos árabes. Esto, lo hará haciéndole entrega junto al secretario general, de un premio que lleva el nombre de un periódico al borde del centenario, y que hasta ahora fue siempre coherente en su línea antiimperialista; Un periódico comunista, que ha sido orgullo y joya de la corona de la prensa obrera de este país; Un periódico que, si no se remedia tendrá un final cercano, a pesar de las lágrimas y la sangre que fueron necesarias para poder mantenerlo a flote en tiempos oscuros. Un periódico que –de facto-, ya casi no existe por culpa de la mala gestión de unos pocos.

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

Comentarios

Enviado por leninista (no verificado) el

La actual dirección ha perdido definitivamente el rumbo. Este próximo Congreso será el de la resurrección del PCE o el de la desaparición del partido.
Un oportunista como Ginés no merece el enorme puesto que está desempeñando, pero ni eso es nada comparado con el daño causado por el cararrota de Centella.
Muchas gracias camarada. Se nota que te duele.

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