Regaremos con lágrimas

Leía hace unos días en el estudio "Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento"1 una serie de afirmaciones sobre el regadío a nivel estatal que me interesaba aterrizar a Extremadura. En él se afirmaba que “el Informe de Sostenibilidad en España de 2012 -del Ministerio de Agricultura- señala un dato paradójico que cuestiona la sostenibilidad del modelo, y es que mientras el valor agregado bruto de la agricultura disminuye, algunas de sus presiones continúan aumentando, como es el caso del consumo de agua y el uso de fertilizantes. La encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre el uso del agua en el sector agrario de 2011 señala que el volumen de agua de riego utilizado en el sector agrario aumentó en 1,4% en 2011 respecto de 2010 pese a que el valor agregado de la agricultura descendió en 2,3 puntos porcentuales.”
 
Visto esto procedí a actualizar la información primero y a conocer la situación a nivel extremeño después en cuanto a gasto de agua para riego y valor agregado bruto de la agricultura, no sin antes hacer un breve recorrido por la historia de los regadíos en Extremadura.
 
En un resumen rápido de la evolución de los regadíos en nuestra tierra nos debemos remontar a la II República Española cuando la Ley de Riegos de 13 de abril de 1932 y el Plan Nacional de Obras Hidráulicas impulsan la construcción del embalse del Cíjara -el mayor del país-, también los de Lácara, Piedra Santa, Alange y Valuengo así como la finalización de Proserpina y Cornalvo. Este Plan suponía para el Guadiana el replanteamiento coherente que transformaría en regadío 108.000 hectáreas en su cuenca2.
 
El golpe de estado franquista en 1936 y la posterior guerra civil provocaron la paralización y destrucción de las obras de la gran presa de Cíjara y esas grandes extensiones de la vegas del Guadiana que iban a ser regadas y repartidas democráticamente entre los campesinos extremeños se entregaron a un puñado de manos afines al régimen franquista3. 
 
En los años cincuenta el franquismo pone en marcha el Plan Badajoz para regular la cuenca del Guadiana. Este Plan suponía legitimar la concentración en pocas manos no sólo de la tierra, sino también de la comercialización y transformación de los productos agrarios, del abastecimiento de los medios de producción y los créditos para financiarlos4. 
De las 108.000 Has proyectadas en la cuenca del Guadiana en periodo republicano pasamos cincuenta años después a 175.625 (1972), 176.391 (1982) y 179.403 (1989) en toda Extremadura -según estudio5 de
 
Artemio Baigorri basado en los censos agrarios-. En ese mismo estudio se plasma que de las ocho regiones con mayor superficie de regadío (Castilla y León, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía) la nuestra destaca por la alta proporción en cuanto a hectáreas de regadío por habitante (la segunda más alta tras Aragón) más relacionada con la baja densidad de población extremeña. Así mismo recoge un índice sobre importancia real del regadío relacionando la superficie de regadío respecto del total de tierras cultivadas, con la población de la región y con los activos agrarios y otras variables económicas según el cual nuestra región se posiciona a la cola de las ocho comunidades anteriores e incluso por debajo de otras con bastante menos superficie de regadío.
Según datos del Ministerio de Agricultura6 la superficie regada en Extremadura pasó de 205.008 Has en 2005 a 267.423 en 2016. Un aumento del 30,45% en once años. En la actualidad hay nuevos regadíos
proyectados en nuestra región.
 
Una vez resumidos ochenta y cinco años de historia en unas decenas de líneas paso a actualizar y circunscribir a Extremadura los datos del párrafo inicial.
En ese sentido el pasado 5 de julio de 2017 el Instituto Nacional de Estadística publicaba los datos de la Encuesta7 sobre el uso del agua en el sector agrario del año 2015. En ella se recoge que el volumen de agua de riego utilizado en el sector agrario disminuyó un 1,2% en 2015 respecto al año anterior a nivel estatal. También señala que el regadío acapara el 84’3% del agua de España (83,2% en el caso del Guadiana y 68,9% en el caso del Tajo8) mientras que el abastecimiento a la población y el consumo industrial ocupan el 15’7% restante. Concreta que de cada diez litros de agua que se van para el regadío sólo vuelve uno al río. En cuanto a Extremadura, sin embargo, vemos cómo nuestra comunidad está entre las tres que más aumentaron el consumo de agua de riego en el año 2015, un 1,6% respecto al año anterior.
 
Por otro lado vemos además que según Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG)9 la cuenca extremeña tiene a 4 de septiembre de 2017 un 12,4% menos de agua embalsada respecto a la misma fecha del año anterior, pasando del 57,9% el año pasado al 45,5% en la actualidad, es decir, 988,4 hm3 menos o lo que es lo mismo, casi un billón (con b) de litros menos de agua. 
 
Respecto a la cuenca extremeña del río Tajo, según el último boletín emitido10 por la Confederación Hidrográfica que lo gestiona, los embalses se encuentran a fecha de 4 de septiembre de 2017 con un 14,39% menos que la misma fecha de 2016. La diferencia llega a los 910,371 hectómetros cúbicos. Más de novecientos mil millones de litros se han perdido en un año.
 
Así las cosas, aún me quedaba un dato por contrastar. Recurrí a la Memoria Anual 2016 sobre la situación socioeconómica de la comunidad autónoma de Extremadura11 que elabora cada año el CES (Consejo Económico y Social de Extremadura) y que fue presentada el pasado mes de julio de 2017. En ella se afirma que el VAB -valor agregado bruto- a precios básicos del sector primario extremeño es un 0,62% inferior a 2015. Si tomamos los datos en términos de volumen o reales la reducción del VAB es del 1,6% respecto al año anterior.
 
Revisados los diferentes documentos oficiales que he ido citando se confirman las tesis iniciales, y es que al mismo tiempo que nuestra región aumenta el consumo de agua para regadío disminuye la riqueza que genera el propio sector agrario.
 
Más allá de promesas electorales, pagos futuros, producciones virtuales y beneficios etéreos urge la necesidad, en un contexto de cambio climático que ha venido para quedarse, de hacer una reflexión profunda sobre el futuro de nuestra tierra.
 
Que nuestro mapa de cultivos es insostenible es una realidad cada vez más aceptada en todos los sectores agrarios. Se abre, por tanto, una nueva etapa de reestructuración de cultivos y/o apuesta por otras variedades más adaptadas a las nuevas condiciones hídricas. Es una oportunidad histórica para apostar por un modelo de agricultura más sostenible, que premie la calidad frente a la cantidad, que fomente la diversificación de cultivos y frene el acelerado proceso de reducción de biodiversidad cultivada, que genere empleo y alimente a la población... una agricultura para los agricultores y agricultoras. Una agricultura -y ganadería- que nos permita vivir y trabajar dignamente en nuestra tierra tanto a nosotros/as como a las generaciones futuras.
 
Bibliografía utilizada
 
1.- Estudio “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento.” de Carles Soler y Fernando Fernández y coordinado por la Fundación Mundubat y Revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas. 
2.- La Reforma Agraria en Badajoz durante la IIª República. Francisca Rosique Navarro.
3.- Extremadura Saqueada. Recursos naturales y autonomía regional. Equipo dirigido por J.M. Naredo, M. Gaviria y J. Serna.
4.- “Vivir donde quieras: del PER a la Renta Básica en el medio rural de Extremadura.” VVAA.
5.- El regadío en Extremadura. Artemio Baigorri.
6.- Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos en España (ESYRCE) 2016. Informe sobre regadíos en España. Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.
7.- Encuesta sobre el uso del agua en el sector agrario del año 2015. http://www.ine.es/prensa/euasa_2015.pdf
8.- “Análisis crítico de la modernización de regadíos. Pensando el futuro ¿cómo será el nuevo paradigma?”
Joan Corominas Masip y Rafael Cuevas Navas.
9.- Parte semanal de Embalses. Confederación Hidrográfica del Guadiana.
10.- Parte semanal de Embalses. Confederación Hidrográfica del Tajo.
11.- Memoria Anual 2016. Situación socioeconómica de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Consejo Económico y Social de Extremadura (CES).
 
La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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