Estas navidades, regale justicia

Pues bien, ya ha pasado el 21D. Y como era de esperar, no ha habido grandes novedades, a excepción de la notable transferencia de votos que se produce desde el PP, que se hunde en su propia miseria, hacia a su hermano menor Ciudadanos. Pero todo queda en casa. Y los bloques se mantienen estables, lo cual quiere decir que unos y otros podrán seguir representándose a sí mismos para mayor alborozo de su clientela y hastío infinito del público en general. Nada nuevo bajo el sol. Los nacionalistas catalanes y españoles llevan topando unos contra otros como cabestros desde hace unos 400 años (desde 1640, por poner una fecha). Sin duda están dispuestos a seguir así unos cuantos siglos más. Por eso hoy, nosotros preferimos cambiar de tema.
Porque en vísperas de un día en que las familias se reúnen y la gente se reencuentra, no podemos dejar de pensar, precisamente, en los refugiados iraquíes, sirios, afganos… que tuvieron que abandonar a los suyos y huir de sus países como consecuencia de lasguerras imperialistas promovidas por EEUU y sus satélites. Ni se nos van de la cabeza las imágenes de los migrantes que son tratados como animales en la valla de Melilla o en los mercados esclavistas de Libia. La misma Libia que ha retornado al feudalismo tras ser destruida como estado por los bombardeos de la OTAN. No, en estas fiestas tan familiares, no podemos dejar de acordarnos de que los pasajeros y las pasajeras de las pateras también tienen madres, padres y hermanos que los añoran a cada instante.
Y ya ven, se conoce que la edad nos está volviendo cascarrabias. Pero nos da la impresión de que precisamente estos días, en que se produce una inflación más bien artificial de la felicidad colectiva, son ideales para recordar a los pueblos que, como los palestinos y lossaharauis, han sido despojados de sus tierras y olvidados por una comunidad internacional, empezando por España, que dejaría a Judas en mantillas. ¿Cómo sortearán los renos de Papá Noel los miles de kilómetros de muros construidos por Israel y Marruecos? ¿O Papá Noel también pasa de ellos?
De igual modo, nos acordamos de los rohingyas, masacrados por el estado birmano sin que las instituciones internacionales muevan un dedo, y de los yemeníes, diezmados por Arabia Saudí con armamento probablemente de fabricación española.
Y, claro, se nos ocurren muchos adjetivos más bien gruesos para calificar a los gobernantes occidentales, o sea… Pero no queremos decir palabrotas por si acaso se nos enfada alguien o nos castiga el Niño Jesús. Por el contrario, preferimos hacer propuestas positivas y constructivas. Nuestro artículo de la semana pasada trataba sobre cómo el sistema pretende convertirnos en consumidores compulsivos. Pues bien, ¿y si reorientamos nuestros hábitos navideños y los transformamos en acciones solidarias? ¿Y si nos compramos un chisme menos e ingresamos el importe en la cuenta de cualquiera de las organizaciones que trabajan en el salvamento, atención o acompañamiento de emigrantes y refugiados? ¿Y si adquirimos nuestros regalitos en tiendas de comercio justo? ¿Y si nos informamos sin prisas en medios independientes de los bancos y las multinacionales acerca del estado del mundo en sus diversos aspectos (cambio climático, lucha por los recursos, conflictos geoestratégicos, experiencias emancipadoras…)? Es más, ¿y si en vez de saturar a nuestros familiares y amigos con bártulos inútiles que nos apartan de la vida, los invitamos a echar juntos una mano a favor de alguna causa justa? Nada une más que una buena lucha compartida.
En fin, los gobiernos occidentales están cometiendo un auténtico genocidio por omisión de ayuda. ¿Y si nosotros, en vez de reproducir su actitud, regalamos esta navidad un poco de justicia?
 

 
@CPuenteMadera
La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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