Opinión

Mariano, dobles de cerveza y una de mejillones al vapor

Si no quieren mejillones aderecen su paso por la terraza veraniega con otras raciones especialidad de la casa regional o nacionalista que mejor se ajusten a sus paladares personales. Y si no desean cerveza, pues vino del país también sería una excelente alternativa. Eso sí, Mariano Rajoy es compañía ineludible en la mesa familiar o de amistades íntimas.

 

De burbujas y garitos

El Capri ya no es el sitio chic de los ochenta. Ahora lo frecuentan adolescentes tatuados con dibujos que ni ellos saben lo que significan. Ayer, sin ir más lejos, me sentí como un idiota en una fiesta de veinteañeras. Después de diez años de casado, uno pierde las habilidades necesarias para el ritual de la conquista. Las canas y los golpes de la vida hacen que las mujeres huyan de los hombres amargados; de esos que leen la prensa y hablan de política en lugares inadecuados.

El origen del conflicto

El diálogo abierto y sincero es una pieza de colección: escaso.

 

No importa el ámbito en el cual nos encontremos, la comunicación entre humanos se ha desvirtuado a tal punto que asumimos, de entrada, la falsedad del otro, la manipulación, la agenda oculta, los intereses inconfesados. Entonces, a partir de esa premisa preconstruida, actuamos. Es decir, comenzamos a defendernos de una agresión asumida como real pero no explícita, como un mecanismo de protección impreso en nuestro inconsciente que se dispara de modo automático.

9 de octubre: Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Caminos empinados de los pueblos indígenas en América Latina

Uno de los legados involuntarios de la última globalización cultural occidental es justamente la glocalización (despertar de las identidades particulares diferenciadas). El presente siglo, en comparación, a los anteriores, es y será testigo de diferentes procesos de reconstitución identitarias y territoriales de los pueblos indígenas, dentro y fuera de las fronteras de los bicentenarios estados republicanos de la región.

 

Y nos dieron las diez y las once…

De vez en cuando, el viejo Tom acude al cementerio a cambiar las flores de su esposa. Bárbara falleció hace cuatro años tras una larga lucha contra el cáncer. Recuerdo que el día de su entierro, me dijo: "estoy como el Costa Concordia: tocado pero no hundido". Tras aquel fatídico golpe, Tom se ha ido apagando como las velas al final de una procesión de Jueves Santo. Ya no es la estrella de los sesenta que cantaba coplas, en los estudios de Radio Nacional, los domingos por la mañana. Ni siquiera, el solista que entonaba "el reloj" en las bases americanas.

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